La burla de Boca a River tras las victorias en los Superclásicos de fútbol, futsal y la Reserva

Tras imponerse en distintas disciplinas durante la misma semana, el conjunto xeneize repitió un festejo cargado de historia y lo utilizó como cargada a hacía su clásico rival.

Boca volvió a sonreír en un Superclásico y extendió su racha positiva frente a River, esta vez en el Torneo Proyección 2026. El equipo juvenil se impuso por 2-0 en el Boca Predio gracias a un tanto en contra de Agustín de la Cuesta y otro de Leonel Flores, uno de los nombres que empieza a ganar protagonismo dentro de la estructura del club.

Sin embargo, más allá del resultado, lo que captó la atención fue el gesto elegido para festejar: el icónico “Topo Gigio”, símbolo eterno de la historia xeneize. El delantero de 19 años, que había sido mencionado recientemente por Leandro Paredes como una de las promesas a seguir, fue el encargado de sellar el marcador y también de protagonizar la escena posterior.

Tras el pitazo final, posó ante las cámaras con las manos detrás de las orejas, recreando la celebración inmortalizada por Juan Román Riquelme. La imagen rápidamente se viralizó y se convirtió en otro capítulo de la seguidilla de festejos con dedicatoria al eterno rival.

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Desde las redes oficiales del club reforzaron la cargada con una frase breve pero contundente: "Sábado, domingo y miércoles". La publicación resumió lo ocurrido en los últimos días, donde Boca logró imponerse a River en tres contextos distintos, consolidando un dominio simbólico que fue más allá del resultado puntual en cada disciplina.

Todo había comenzado el fin de semana, cuando el equipo de futsal se quedó con un vibrante 3-2. En aquel encuentro, Nicolás Leguizamón también replicó el famoso gesto tras convertir en el primer tiempo, marcando el inicio de una tendencia que continuaría en los días siguientes.

paredes gol a river

Luego llegó el turno del primer equipo, que se impuso 1-0 en el Monumental por el Torneo Apertura, con gol de penal de Leandro Paredes. El mediocampista no dudó en besar el escudo y luego ejecutar el mismo festejo frente a los hinchas de River.

El origen de esta celebración se remonta al Clausura 2001, en medio de un contexto tenso entre Riquelme y la dirigencia encabezada por Mauricio Macri. Aquel día, el entonces enganche apuntó directamente hacia el palco oficial con su gesto, evidenciando su malestar por cuestiones contractuales. En ese momento, el reclamo giraba en torno a un reconocimiento económico que, según su entorno, no estaba a la altura de los logros obtenidos, pese a haber sido una pieza clave en la conquista de títulos locales e internacionales.

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Hoy, más de dos décadas después, ese mismo gesto sigue vigente. Ya no como un reclamo interno, sino como una marca de identidad que Boca utiliza para reafirmarse frente a su rival de toda la vida. En esta ocasión, el “Topo Gigio” volvió a decir presente, ahora en manos de una nueva generación que busca escribir su propia historia sin olvidar el legado.

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