La escopeta por el mouse: Cómo son los piratas del asfalto en los tiempos de la informática


  • Ni escopetas ni ametralladoras; un monitor y una computadora bastan para poner manos a la obra y ser un verdadero pirata del asfalto.
  • Los hackers se convierten y adoptan nuevas formas; ya no más robar cuentas bancarias, de empresas o particulares. Ellos son los nuevos "ladrones" de la calle.
  • Conocé a los delincuentes virtuales, sus sofisticados y detalladados blancos, las nuevas modalidades y los secretos que se esconden detrás de una Pc.

El golpe comando a la comisaría de Escobar ocurrido hace pocos días, en el cuál fue liberado el pirata del asfalto Claudio Alberto Lugo Villareal (“Tuerto”), pone de manifiesto la existencia de una modalidad delictiva que se ha venido actualizando en materia tecnológica hasta superar en capacidad de manejo informático a las propias fuerzas de seguridad.



Cuando el creciente arsenal de las comunicaciones hacía furor en su avance arrollador hace ya una década, muchos pensaban que ciertas formas del delito organizado tendían a desaparecer. Por ejemplo, con la irrupción de los rastreadores satelitales colocados en autos y camiones, parecía imposible que los llamados piratas del asfalto podrían seguir subsistiendo. El razonamiento sonaba lógico: Un camión repleto de mercadería era seguido por vía satelital y si alguien lo intentase capturar por la fuerza (o su conductor desviarlo de la trayectoria asignada), al instante sería ubicado geográficamente en la pantalla del operador de seguridad del cuál le sería imposible evadirse.



Mas aún, ni siquiera los choferes de los camiones conocen el lugar donde está conectado el rastreador satelital, algo que hace imposible si desean hipotéticamente colaborar con los presuntos ladrones, que lo puedan hacer. Además, los mismos conductores tienen equipos de comunicación (al menos dos por camión, un teléfono celular y un handy), para que en caso de emergencias dar aviso inmediato a la base de operaciones.



Pero lo que nadie podía imaginar en ese entonces y se hace patético con los reportes de lo que ocurre en ciertas coordenadas por las cuáles circulan vehículos de carga, es que los piratas del asfalto también se sofisticaran en materia tecnológica y alcanzaran a poseer -como ocurre actualmente- elementos tecnológicos capaces de inmovilizar las señales telefónicas y, lo que resulta mas sorprendente aún, bloquear las ondas de los rastreadores satelitales e inutilizarlos totalmente.


 


Los modernos piratas del asfalto sólo subsisten en el mundo virtual más con equipamiento de última generación que con armas sofisticadas.    

Según confió una fuente de Gendarmería a minutouno.com, existen en el mundo delictivo un puñado de hackers especializados en burlar la vigilancia electrónica de la que están dotados los mas modernos camiones de transporte de mercadería. “Los casos reportados son pocos pero impresionantes. Los piratas se acercan a su objetivo y crean arcos magnéticos que interrumpen la emisión de ondas por celular. El rastreador se clava en una posición geográfica y cuando llegan los móviles  policiales a la ubicación señalada, resultó ser el lugar donde se interceptó el camión… pero éste ya fue llevado a otro lugar y su mercadería robada con todo el tiempo del mundo”,  fue la confesión del informante de esa fuerza de seguridad.



Las empresas dedicadas a la colocación de dichos rastreadores (que por otra parte es requisito obligatorio poseerlos en los camiones para que las compañías aseguradoras extiendan las pólizas por la mercadería transportada), no hablan públicamente sobre el tema, pero reconocen que existen ciertas tecnologías que pueden bloquear temporariamente el funcionamiento de ese implemento.



En el particular mundo en que se mueven los hackers, se dice que hay sólo un par de códigos que ningún violador informático se atreve a transgredir. Por ejemplo, quienes pretenden vivir tranquilos en el mundo virtual no se meten mas con actividades bancarias, no clonan tarjetas de crédito ni giran divisas de una cuenta a otra como hacían al principio. “Eso pertenece al pasado, si uno quiere trabajar semiclandestino en el universo tecnológico la clave es no joder ni con el dinero de los bancos ni con el de la gente”, se sinceró frente al periodista un joven no mayor a los treinta años dedicado a esta actividad.



Pero también ofreció un dato curioso para ilustrar lo difuso y confuso de ese mundillo detrás del mouse y el teclado. “Los hackers hemos ayudado a las fuerzas de seguridad a localizar a pedófilos y promotores de pornografía infantil… y eso lo hacemos gustosos, sin cargo”, se nos dijo con una sonrisa plena de orgullo.



Si una tecnología determinada puede hacer que un rastreador satelital tenga la misma validez que un sonajero infantil, entonces hay que convenir en que los modernos piratas del asfalto sólo subsisten en el mundo virtual más con equipamiento de última generación que con armas sofisticadas.



El “Tuerto” Lugo Villarreal es considerado un delincuente de máxima seguridad por los agentes del Servicio Penitenciario Federal. Pero hoy día un criminal peligroso solo puede robar en las rutas paquetes de dulce de membrillo y otros cargamentos de menor importancia.



Quizás el preso evadido en Escobar sea una reliquia en el museo de los piratas del asfalto, pero para ocupar la “pole position” de esa modalidad delictiva se precisa otro tipo de “ferretería” diferente a la que se utilizaba años atrás. Menos fusiles, menos granadas, más tecnología y -principalmente- cerebros que la sepan manejar.

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