Cómo viajar al año 1700: el pintoresco rincón de Salta para caminar entre la historia

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Entre edificios históricos, vinos de altura y paisajes naturales, aparece como una alternativa para descubrir otra cara de Salta.

Salta reúne algunos de los paisajes más reconocidos del norte argentino, pero más allá de sus grandes destinos turísticos también conserva pequeñas localidades atravesadas por siglos de historia. Una de ellas permite caminar entre construcciones tradicionales y conocer cómo era la vida en esta región durante la época colonial.

Se trata de una localidad ubicada en los Valles Calchaquíes cuyo origen se remonta a mediados del siglo XVII. El pueblo mantiene buena parte de su identidad histórica a través de sus calles tranquilas, viviendas de adobe y tradicionales techos construidos con madera de cardón.

Su nombre también está relacionado con ese pasado. Proviene de los antiguos molinos harineros que funcionaban gracias a las aguas de los ríos Amaicha y Molinos, una actividad que tuvo importancia para la economía local durante el período colonial.

Actualmente, recorrer sus calles permite combinar patrimonio arquitectónico con gastronomía regional, vinos de altura y excursiones hacia algunos de los paisajes naturales que rodean la localidad.

Qué atracciones históricas y paisajes ofrece Molinos

Uno de los puntos centrales de una visita es el casco histórico de Molinos, donde todavía pueden observarse construcciones que conservan características tradicionales de la región.

Entre ellas sobresale la Iglesia San Pedro Nolasco, declarada Monumento Histórico Nacional. El templo pertenece al siglo XVIII y se distingue por su arquitectura barroca colonial y por diferentes elementos realizados en madera de cardón.

En su interior también se conservan los restos embalsamados de Nicolás Severo de Isasmendi, quien fue el último gobernador realista de Salta.

Frente a la plaza principal aparece otro edificio relacionado directamente con esta historia: la Hacienda de Molinos, que antiguamente fue residencia de Isasmendi y actualmente funciona como hotel boutique y restaurante.

La gastronomía es otra forma de acercarse a las tradiciones de los Valles Calchaquíes. Entre las preparaciones que pueden encontrarse aparecen empanadas salteñas, locro y platos elaborados con carne de llama, además de los característicos vinos de altura producidos en esta región.

Los alrededores también amplían las posibilidades para quienes quieran combinar historia y naturaleza. A pocos kilómetros se encuentra Bodega Colomé, reconocida por su producción vitivinícola y por albergar el Museo James Turrell, dedicado a las obras del artista estadounidense centradas en la luz y la percepción.

Otra alternativa es conocer la Laguna de Brealito, un espejo de agua rodeado por cerros. El lugar permite realizar caminatas, observar aves y aprovechar el entorno para la fotografía de paisajes.

De esta manera, Molinos reúne en un mismo destino arquitectura colonial, gastronomía regional, producción vitivinícola y escenarios naturales, sin perder el ritmo tranquilo característico de los pequeños pueblos de los Valles Calchaquíes.

Cómo llegar a Molinos

Molinos se encuentra sobre la Ruta Nacional 40, en la provincia de Salta. Está ubicado a unos 210 kilómetros de la ciudad de Salta y aproximadamente a 116 kilómetros de Cafayate.

Para quienes llegan desde otras provincias, una de las alternativas es viajar primero hasta la ciudad de Salta y continuar el recorrido por tierra hasta los Valles Calchaquíes.

El trayecto hacia Molinos forma parte de la experiencia, ya que permite atravesar algunos de los paisajes característicos del noroeste argentino antes de llegar a este pequeño pueblo histórico.

Su ubicación sobre la Ruta Nacional 40 también permite integrarlo a un recorrido más amplio por los Valles Calchaquíes y combinar la visita con otros destinos de la región.

Entre sus casas de adobe, sus techos de cardón y los edificios que todavía conservan la huella de la época colonial, Molinos mantiene una identidad vinculada estrechamente con su pasado. Una alternativa para quienes buscan una escapada en Salta donde el atractivo no está solamente en el paisaje, sino también en caminar por varios siglos de historia.

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