Descubrí Jujuy: el pueblo para caminar sobre las nubes y que muy pocos conocen
Un destino entre montañas, nubes y tradiciones andinas que se mantiene oculto al turismo masivo, pero deslumbra con su autenticidad.
El pueblo para caminar sobre las nubes y que muy pocos conocen.
El turismo en el norte argentino siempre sorprende, pero hay destinos que llevan la aventura a otro nivel. Se trata de un pequeño pueblo ubicado a 4.000 metros sobre el nivel del mar, donde la vista panorámica parece unirse con el cielo y el horizonte se confunde con las nubes. Este lugar es perfecto para quienes buscan tranquilidad, naturaleza y un estilo de vida distinto al de las ciudades.
La experiencia de llegar hasta allí ya es un atractivo en sí mismo: atravesar quebradas, cerros y selvas de altura genera una sensación única de inmersión en paisajes que cambian a cada paso. Lo mejor es que la comunidad mantiene un fuerte vínculo con sus costumbres, ofreciendo a los visitantes un contacto directo con la cultura andina y las tradiciones rurales.
Además de la belleza natural, este destino permite acercarse a un estilo de vida auténtico, donde el tiempo transcurre a otro ritmo. Sus calles tranquilas, la iglesia histórica y la hospitalidad de sus habitantes convierten la estadía en una experiencia que va más allá del turismo, generando una verdadera conexión con la esencia jujeña.
Qué se puede hacer en Santa Ana
El pueblo abrió sus puertas al turismo rural comunitario, ofreciendo actividades que combinan aventura y cultura. Entre las más recomendadas están las caminatas guiadas por senderos de altura, las cabalgatas con vistas inigualables y la observación de aves. También se puede disfrutar de la gastronomía local y adquirir tejidos, bordados y rebozos confeccionados por los pobladores.
La vida en Santa Ana está marcada por la sencillez y el contacto con la naturaleza, lo que convierte cada experiencia en una oportunidad de desconexión. Quienes visitan el lugar destacan la calidez de la gente y el encanto de participar en las actividades cotidianas de la comunidad.
El trekking es una de las actividades más elegidas, con senderos que recorren cerros, valles y bosques de Yungas. También se pueden hacer cabalgatas, avistaje de aves y caminatas interpretativas de flora y fauna. Los visitantes tienen la posibilidad de participar en experiencias comunitarias como la preparación de comidas típicas, el tejido artesanal o la recolección de hierbas medicinales.
Otro atractivo cultural es la vestimenta tradicional de los habitantes, especialmente de las mujeres, que usan polleras coloridas y rebozos bordados a mano. Además, Santa Ana forma parte del Qhapaq Ñan, el histórico Camino del Inca declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Dónde queda Santa Ana
Santa Ana se encuentra dentro de la Reserva de Biosfera de las Yungas, a unos 120 kilómetros de Humahuaca. Su ubicación en la transición entre la Puna y la selva lo convierte en un sitio único, donde conviven desiertos de altura con vegetación exuberante. El pueblo tiene alrededor de 684 habitantes y conserva una atmósfera tranquila, ideal para quienes buscan descansar.
Estar allí es como descubrir un rincón escondido de Jujuy, con paisajes que no se encuentran en ningún otro punto del país.
Cómo llegar a Santa Ana
Desde San Salvador de Jujuy, el viaje dura unas seis horas y media por Ruta Nacional 34 y Ruta Provincial 83. Otra alternativa es llegar desde Humahuaca atravesando el Abra del Zenta, a 4.376 metros de altura, un paso que regala vistas panorámicas inolvidables.
El acceso es exigente, con tramos de montaña y caminos que requieren paciencia, pero el esfuerzo se ve ampliamente recompensado. Quienes deciden emprender la travesía encuentran en Santa Ana un destino de ensueño, ideal para escapar de la rutina y vivir la sensación única de “caminar las nubes”.
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