La curiosa pregunta que llamó la atención en redes sociales: ¿conviene hacer ejercicios estando resfriado?
Un experto en medicina deportiva de la Universidad Estatal de Ohio explicó cuál es el error más común y cómo evitarlo antes de que te pase.
La curiosa pregunta que llamó la atención en redes sociales: ¿conviene hacer ejercicios estando resfriado?
Cuando la salud se ve afectada por un resfrío, surge la duda de si conviene seguir con el ejercicio físico. Sobre este tema opinó Michael Jonesco, médico especialista en medicina deportiva del Centro Médico Wexner de la Universidad Estatal de Ohio, con una advertencia clara.
El experto explicó que, frente a un cuadro viral, el organismo prioriza gastar energía en defenderse. Eso impacta de lleno en el rendimiento físico: aparece la fatiga, baja la fuerza muscular y la resistencia cae más rápido de lo habitual.
El resultado es sentirse agotado incluso antes de empezar a entrenar o apenas durante la entrada en calor, una señal que el cuerpo no manda porque sí.
La importancia de cuidar la salud
Otros especialistas en salud coinciden en que el ejercicio de bajo impacto puede generar una sensación de bienestar e incluso ayudar a despejar la cabeza, siempre que el estado general lo permita. El punto crítico está en no excederse: sumar demasiada actividad física, sobre todo de alto impacto, puede intensificar los síntomas y empeorar un resfrío que parecía leve.
Para evitar errores comunes existe una pauta sencilla conocida como la regla del cuello. Cuando las molestias se ubican por encima del cuello, como congestión nasal, estornudos o leve dolor de garganta, el movimiento moderado suele ser seguro.
En cambio, si aparecen síntomas por debajo del cuello, como fiebre, dolores musculares, fatiga intensa o malestar general, lo más recomendable es suspender cualquier entrenamiento.
En este contexto, conviene bajar un cambio. Un cuadro viral no es el momento para exigir el cuerpo ni perseguir récords personales. El organismo está concentrado en la recuperación y necesita energía para hacerlo.
Por eso, lo más indicado es optar por caminatas suaves, bicicleta fija a ritmo tranquilo, movilidad articular o estiramientos leves, siempre escuchando las señales del cuerpo y priorizando la salud por sobre cualquier rutina.
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