La vigencia de un proyecto que transformó la noche porteña
Mixtape y Shimada, el primer bar kissa de Buenos Aires, celebra dos años de vida consolidado como un espacio donde música, coctelería y cocina japonesa conviven con una identidad marcada.
Hay aniversarios que funcionan como recordatorios: dos años después de su apertura, Mixtape y Shimada no sólo sostienen el espíritu con el que nacieron, sino que amplifican su propuesta con la misma energía que lo convirtió en referencia inmediata en la noche porteña. Aquella intuición compartida por cuatro figuras centrales de la gastronomía local –Quique Yafuso, Cabito Massa Alcántara, Pablo Pignatta y Takeshi Shimada– se transformó en dos proyectos que redefinieron el modo de experimentar la música, beber un cóctel o disfrutar una comida en Buenos Aires.
Instalado en la terraza del histórico restaurante Haiku, Mixtape fue el primer espacio local inspirado íntegramente en la tradición japonesa de los kissa, donde cada sonido y cada cóctel tienen un rol preciso. Desde el inicio, la idea fue crear un ambiente que funcionara como refugio para quienes buscan una experiencia sensorial completa: vinilos cuidadosamente seleccionados, luz tenue, una arquitectura que remite a estudios de grabación y una cocina que combina raíces japonesas con productos locales.
Gran parte del impacto del proyecto se explica por su diseño integral. La estética creada por la agencia Alegría BA y el arquitecto Javier Barcala organizó el salón como un homenaje a los sistemas analógicos: parlantes estratégicamente ubicados, revestimientos de madera perforada, cabina para DJ frente a la barra principal y una terraza que abre la vivencia hacia el exterior. Todo forma un entorno donde el sonido y la hospitalidad funcionan como un mismo lenguaje.
Qué se puede pedir en Mixtape y Shimada
La coctelería, curada inicialmente por Pablo Pignatta, consolidó al bar como un punto de encuentro para aficionados y profesionales. Cócteles como el Apple Martini, el Clover Club o el Le Vieux Carré se convirtieron en clásicos de la casa por su equilibrio y su búsqueda de precisión, acompañando una cocina que conecta técnicas japonesas con sabores argentinos: panceta laqueada, bao de cornalitos, brochettes de langostinos y japo burguer de cerdo, entre otros.
En el corazón del proyecto, la barra omakase de Takeshi Shimada permanece como una experiencia irrepetible en la ciudad. Cada noche, a horario estricto, nueve comensales asisten a una secuencia de dieciséis pasos que integran pesca del día, bivalvos, cortes precisos y elaboraciones mínimas que resaltan la pureza del producto. El trabajo de Shimada es una ceremonia: silenciosa, técnica y contemplativa, pensada para quienes desean comer en clave ritual.
La vigencia de Mixtape y Shimada se explica también por su comunidad. Durante estos dos años se consolidó como un punto de encuentro para músicos, bartenders, cocineros y público curioso que valora la cultura del detalle. La programación musical –que rota cada noche entre jazz, funk, soul, rock o selecciones más experimentales– acompaña ese espíritu y da forma a una identidad sonora propia.
Al cumplir dos años, Mixtape y Shimada celebran un recorrido que no se apoya en la moda del momento, sino en una visión coherente: un bar donde cada elemento importa, donde la música no es un fondo sino un protagonista, y donde la gastronomía se vive como parte de una experiencia mayor. El resultado es un proyecto que no solo se mantiene vigente, sino que confirma que todavía tiene mucho por decir en la escena porteña.
Dónde queda Mixtape-Shimada
Se encuentra Franklin D. Roosevelt 1806, Belgrano.
Instagram: @mixtape.bar @shimada.omakase





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