Las claves de entrenamiento y rutina diaria que reduce el riesgo de ELA
Dormir entre seis y ocho horas por noche podría beneficiar la salud, ya que se relaciona con un menor riesgo que descansar menos o superar ese rango.
Las claves de entrenamiento y rutina diaria que reduce el riesgo de ELA
Acostarse temprano y mantener una rutina de ejercicio físico durante la semana podría estar relacionado con un menor riesgo de desarrollar esclerosis lateral amiotrófica (ELA), según un estudio preliminar que analizó durante 14 años a más de 500.000 adultos.
Los investigadores remarcaron que se trata de una asociación estadística, por lo que los resultados no permiten afirmar que estos hábitos sean la causa directa de una menor incidencia de ELA. Estos hallazgos aportan nuevos datos para comprender cómo el descanso, la actividad física y otros factores pueden vincularse con la salud.
Una enfermedad poco frecuente y de evolución progresiva
La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad neurodegenerativa que compromete las neuronas ubicadas en el cerebro y la médula espinal. A medida que avanza, puede dificultar que una persona inicie y controle los movimientos musculares, hasta provocar distintos grados de parálisis.
Luego del diagnóstico, la expectativa de vida promedio suele situarse entre dos y cinco años. Por eso, detectar posibles factores vinculados con un menor riesgo resulta clave para la investigación y la salud pública. Para realizar el estudio, los investigadores analizaron los datos de más de 500.000 adultos, cuya edad promedio era de 57 años. Durante los 14 años de seguimiento, 675 participantes desarrollaron ELA, equivalente al 0,14% del total.
Al comenzar la investigación, todos respondieron preguntas sobre sus hábitos de sueño y el nivel de actividad física. A partir de esa información, los especialistas determinaron los distintos cronotipos, que reflejan la tendencia natural de cada persona a dormir y estar despierta en determinados momentos del día.
Dentro del grupo de 277.620 personas con cronotipo matutino, 350 fueron diagnosticadas con ELA. En tanto, entre los 166.361 participantes de cronotipo vespertino, se registraron 237 casos.
Después de contemplar factores como la edad, el sexo y el índice de masa corporal (IMC), los resultados indicaron que quienes tenían hábitos más vinculados con levantarse temprano presentaban un 20% menos de riesgo de ELA que quienes tendían a mantenerse activos durante la noche. Estos resultados suman información sobre el posible vínculo entre el sueño, los hábitos cotidianos y la salud.
Actividad física y gasto energético
La actividad física fue evaluada a través de los equivalentes metabólicos (MET), una medida utilizada para estimar el gasto de energía durante diferentes actividades. Los datos obtenidos sugieren que mantener determinados hábitos de sueño junto con una rutina de ejercicio regular podría estar asociado a una menor probabilidad de desarrollar ELA.
Sin embargo, los investigadores advierten que todavía se necesitan nuevos estudios para comprobar esta relación y determinar qué mecanismos podrían explicar el vínculo con la salud.
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