Los pucheros de la infancia: el restaurante que nació entre amigos del barrio

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En Villa Luro, un grupo de amigos, socios y vecinos le dio forma a un proyecto pendiente que mezcla tradición, diseño y corazón. Puchero es una cantina moderna con sabor a hogar y platos que abrazan el alma.

Puchero no es sólo el nombre de un restaurante, es también un guiño a la vida real: cuando el local abrió sus puertas, los tres socios fundadores —Carlos Apollonio, Maximiliano Hilale y Axel Guerra— acababan de ser padres, y en cada reunión previa al proyecto, los pucheros de sus hijos eran la banda sonora habitual. De ahí, con humor y ternura, nació el nombre. Pero también la idea de un espacio donde lo familiar tuviera valor, donde el encuentro fuera tan importante como el plato servido. Todos viven o vivieron en la zona, y eso se nota: eligieron Villa Luro no sólo como locación sino como identidad. Valoraron lo barrial, los vínculos de cercanía y la posibilidad de armar un lugar con alma de esquina y corazón porteño.

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El restaurante, que abrió en febrero de 2024, está ubicado en una esquina luminosa, cálida, con ventanales de acero inoxidable que dejan entrar la luz y plantas que trepan desde la vereda hasta el primer piso. El diseño mezcla lo clásico y lo moderno: maderas con molduras, una puerta antigua restaurada pintada de celeste, vajilla elegante y detalles cuidados que construyen un clima acogedor. La barra invita a quedarse, con una gran oferta de vermut y sin cargo de cubierto; la cava, oculta, alberga un enorme mesón para cenas especiales y degustaciones, y justo al lado, un speakeasy llamado The Book, para seguir la noche con coctelería de autor.

Qué se puede pedir en Puchero

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La carta honra los sabores de siempre pero con una vuelta actual. Hay empanadas de carne braseada, buñuelos rellenos, provoletas con panceta, pastelitos caseros, cazuelas, risottos como el de pulpo español o remolacha, paella para dos, carnes flambeadas, milanesas XL y pastas caseras del día. También opciones veganas y sin TACC. Uno de los hits es el chipá relleno de mollejas crocantes con huevo pocheado. Para el final, los postres no se quedan atrás: la Copa Puchero (con baño de oro), cheesecake de pistacho y maracuyá, flan mixto, vigilante y tiramisú, entre otros clásicos.

De 16 a 20 h, el restaurante ofrece una merienda robusta con alternativas de sándwiches gourmet —como el Tanguero o el Caminito—, medialunas XL, churros con chocolate caliente, yogur con frutas, tostados, y huevos revueltos. Y para los más chicos, el Menú Purretes propone milanesa de peceto con guarnición o tallarines con fileto o crema. Puchero piensa en todos.

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Además de su propuesta gastronómica, el lugar ofrece experiencias especiales en su cava: catas a ciegas como Casino y Vino, tarot y vinos en Arcanos, o maridajes con perfumes en El Perfume. En fechas patrias, se suman opciones para probar en el local y para take away, como locro o guiso de lentejas.

Puchero es más que una cantina moderna: es una historia de amistad, barrio, hijos, anhelos cumplidos y cocina con memoria. Un lugar donde el pasado y el presente se sientan juntos a la mesa.

Dónde queda Puchero

Este restaurante se encuentra en el oeste de la Ciudad de Buenos Aires, en Av. Rivadavia 10300, pleno barrio de Villa Luro.

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