Luisa tiene 101 años y reveló qué durante su infancia "todo lo que comía era fresco"
Luisa recordó cómo era la alimentación durante su infancia y juventud, una de las claves de su longevidad.
Luisa, una sevillana de 101 años, recordó cómo era la alimentación de su infancia y juventud, basada en productos frescos que se compraban para consumir en el día, y sostuvo que esa costumbre fue una de las claves de su longevidad.
"Comíamos todo al día", recordó la mujer, que creció en un pueblo de Extremadura, donde los alimentos llegaban al mercado poco después de ser cosechados. Según contó, las fruteras descargaban la mercadería durante la noche y los productos se vendían a la mañana siguiente.
Según recordó, los huevos se consumían recién puestos y la carne llegaba rápidamente a los mercados, una práctica cotidiana muy diferente de la actual, en la que predominan los productos envasados y procesados.
"Todo lo que he comido era fresco", afirmó al evocar una dieta en la que predominaban los productos de la huerta, los huevos y la carne.
Una forma de alimentarse muy distinta
El testimonio de Luisa coincide en algunos aspectos con las recomendaciones actuales sobre alimentación saludable, que promueven una dieta variada y equilibrada, con mayor presencia de frutas, verduras, legumbres y otros alimentos poco procesados.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda priorizar alimentos no procesados o mínimamente procesados y limitar aquellos con altos niveles de azúcares libres, grasas poco saludables y sodio. En la misma línea, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición aconseja aumentar el consumo de frutas, hortalizas y legumbres dentro de una dieta equilibrada.
Sin embargo, los especialistas advierten que no es posible atribuir la longevidad a un único factor. La expectativa de vida está influida por múltiples variables, entre ellas la genética, el entorno, las condiciones sociales y económicas, la actividad física y los hábitos sostenidos a lo largo del tiempo.
Una vida activa
La alimentación no es el único aspecto que Luisa destaca al hablar de sus 101 años, también recordó distintas actividades que realizó durante gran parte de su vida, como paseos, viajes y salidas.
Entre los destinos que conoció mencionó Florencia, una ciudad que, según aseguró, le gusta más que Roma.
Actualmente reside en el centro San Juan de Dios de Sevilla. Una fractura de pelvis limitó sus salidas por recomendación médica y por el temor a sufrir una nueva caída.
La historia de Luisa refleja los cambios que experimentaron los hábitos de consumo durante el último siglo. Mientras que para su generación era habitual comprar productos frescos con frecuencia y cocinar con ingredientes disponibles en mercados locales, hoy existe una oferta mucho más amplia de alimentos industrializados y listos para consumir.
A sus 101 años, conserva el recuerdo de una forma de alimentarse muy diferente a la actual, resumida en una frase que repitió durante la charla: "Comíamos todo al día".
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