Paisajes de la quebrada: el rincón jujeño caracterizado por sus cerros colorados y vida tranquila

Lifestyle

En el norte argentino se esconde una pequeña localidad de apenas 180 habitantes que conserva costumbres transmitidas durante generaciones.

Jujuy cuenta con algunos de los paisajes más reconocidos del norte argentino, con destinos como Purmamarca, Tilcara y Humahuaca que reciben visitantes durante prácticamente todo el año. Sin embargo, alejándose de los circuitos más concurridos aparecen pequeños pueblos donde todavía se mantiene un ritmo de vida tranquilo.

Uno de ellos está ubicado en plena Puna, a 3.600 metros sobre el nivel del mar, y tiene una población de aproximadamente 180 habitantes. Los cerros rojizos, la vegetación escasa y las enormes extensiones de terreno árido forman parte de un paisaje en el que predominan las tradicionales construcciones de adobe y paja.

Se trata de una pequeña comunidad jujeña donde la alfarería ocupa un lugar central en la vida cotidiana. El trabajo con barro y arcilla comienza desde edades tempranas y las técnicas utilizadas para fabricar las piezas pasan de una generación a otra, convirtiéndose en una de las principales señas de identidad del pueblo.

Qué se puede hacer en Casira

Una de las principales actividades para quienes llegan a Casira es conocer de cerca su tradición alfarera. El pueblo fue reconocido como Capital Provincial de la Alfarería y es habitual encontrar ollas, tinajas, vasijas y otras piezas de arcilla en los patios y frentes de las viviendas.

Los artesanos obtienen la materia prima directamente de la tierra y seleccionan diferentes tipos de barro dependiendo de la pieza que quieran fabricar. La preparación debe permanecer en reposo durante al menos dos noches antes de comenzar el proceso de moldeado, que combina técnicas manuales, moldes y tornos tradicionales.

Posteriormente, las piezas son cocinadas en hornos de barro o pozos realizados directamente en la tierra, utilizando leña y guano como combustible. El fuego puede mantenerse durante cuatro o cinco horas y, una vez terminado el proceso, la cerámica necesita aproximadamente un día para enfriarse.

Entre las piezas tradicionales que pueden encontrarse aparecen ollas, tinajas, yuros, birques y vasijas de distintos tamaños. Muchas no son únicamente decorativas, sino que continúan utilizándose para cocinar.

Quienes visitan el pueblo también pueden comprar artesanías directamente a sus productores y observar las diferentes etapas de elaboración. Una fecha especialmente importante es el 15 de agosto, cuando se celebra la festividad de la Virgen de la Asunción y se realiza una feria artesanal.

Además, el entorno natural permite realizar actividades al aire libre. El trekking y el mountain bike son algunas de las opciones para recorrer los caminos de altura y contemplar los paisajes abiertos característicos de la Puna.

Donde queda y como llegar a Casira

Casira se encuentra en el departamento de Santa Catalina, en Jujuy, muy cerca de la frontera con Bolivia. Está situada aproximadamente a 45 kilómetros de La Quiaca, una de las principales localidades del extremo norte de la provincia.

Su ubicación a 3.600 metros sobre el nivel del mar determina buena parte de su paisaje. Alrededor del pequeño casco urbano aparecen cerros rojizos, terrenos áridos y vegetación escasa, mientras que las construcciones tradicionales acompañan la estética característica de la región.

Dentro de Casira funcionan la Escuela N° 146, una iglesia, un centro de salud y una hostería, aunque se trata de una localidad pequeña y con una infraestructura considerablemente más limitada que los grandes destinos turísticos jujeños.

Para conocerla, el principal punto de referencia es La Quiaca, ubicada a unos 45 kilómetros. Desde allí se puede continuar el recorrido hacia esta pequeña comunidad de la Puna y descubrir un destino donde el paisaje, la tranquilidad y una tradición artesanal centenaria continúan marcando la vida cotidiana de sus habitantes.

Dejá tu comentario