Sorprendente descubrimiento espacial de la NASA en Brasil: hallan una "esponja" de 600 millones de años

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Se trata de una meseta de aproximadamente 240 kilómetros cuadrados y al menos 600 millones de años que funciona como una enorme “esponja natural”.

Las observaciones realizadas desde el espacio permiten identificar características del planeta que pueden pasar inadvertidas desde la superficie. Una de las imágenes difundidas por la NASA puso esta vez el foco sobre una gigantesca formación ubicada en el estado brasileño de Goiás, cuya particular forma y funcionamiento llamaron la atención.

Se trata de la Serra de Caldas, también conocida como domo de Caldas Novas, una antigua meseta cubierta de vegetación que sobresale entre campos agrícolas, carreteras y sectores urbanizados. Un estudio publicado en 2004 estimó que la formación podría tener al menos 600 millones de años.

La imagen fue obtenida mediante el instrumento OLI-2 del satélite Landsat 9. Desde esa perspectiva puede apreciarse la estructura ovalada de aproximadamente 240 kilómetros cuadrados, que se eleva unos 300 metros sobre el terreno que la rodea.

Su apariencia desde el espacio puede resultar engañosa. Debido a un efecto óptico denominado inversión del relieve, en algunas imágenes la meseta puede parecer una depresión en lugar de una elevación.

Más allá de su antigüedad y particular aspecto, uno de los elementos más interesantes se encuentra debajo de su superficie: el terreno tiene la capacidad de absorber parte de las precipitaciones y conducirlas hacia el subsuelo, un proceso fundamental para los acuíferos de la región.

Una enorme esponja natural

La comparación con una “esponja natural” surge precisamente por la manera en la que la Serra de Caldas administra el agua. Una parte importante de la lluvia que cae sobre la meseta logra infiltrarse a través de las rocas y contribuye a recargar las reservas subterráneas.

La superficie se encuentra cubierta por el Cerrado, una sabana tropical de gran diversidad biológica que combina pastizales, bosques y terrenos húmedos. Este ecosistema desempeña un papel relevante en la alimentación de acuíferos y cuencas fluviales, motivo por el cual también es conocido en Brasil como la “cuna de las aguas”.

El agua que atraviesa las rocas de la Serra de Caldas también está relacionada con otro de los grandes atractivos de esta zona brasileña: las aguas termales de Caldas Novas y Rio Quente.

En este caso, la elevada temperatura del agua no está relacionada con actividad volcánica o con la existencia de magma próximo a la superficie. El proceso ocurre cuando el agua se desplaza hacia zonas más profundas mediante fallas y fracturas presentes en las rocas.

A medida que desciende, aumenta su temperatura por el calor natural del interior de la Tierra. Posteriormente vuelve hacia la superficie, dando origen al circuito que permite mantener el suministro de agua caliente incluso durante períodos secos.

La vegetación que cubre la meseta también genera un marcado contraste con sus alrededores. Mientras la Serra de Caldas conserva grandes extensiones de Cerrado, buena parte de los terrenos vecinos fueron transformados con el paso de las décadas para actividades agrícolas.

Desde 1970, la formación y parte de su entorno se encuentran protegidos dentro del Parque Estatal de Caldas Novas, creado para conservar este ecosistema.

Entre las especies características de la región se encuentran la seriema de patas rojas, el árbol pequi y la lobeira. Los frutos de esta última forman parte de la alimentación del lobo de crin, otro de los animales asociados al Cerrado.

La observación realizada mediante Landsat 9 permite así apreciar mucho más que una estructura geológica de cientos de millones de años. La imagen muestra un sistema natural capaz de captar y almacenar agua, alimentar acuíferos y sostener las conocidas aguas termales de la región, mientras conserva un ecosistema que contrasta claramente con los campos agrícolas ubicados a su alrededor.

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