Dos crímenes, el mismo engaño

La muerte de Judith Palma en Salta tiene demasiados puntos en común con el caso de Sofía Viale en La Pampa.

Escribe Mauro Szeta

Casos calcados. El mismo drama. La misma clase de víctima, el mismo tipo de victimario. Ahora, pasó en Joaquín V. González, Salta. Judith Palma, de 9 años, violada y asesinada por dos depravados. Estaba desaparecida desde el sábado cuando salió con una pequeña mochila a repartir 20 bollos de pan que vendía puerta a puerta para ganarse unos pesos.

Los investigadores creen que con el pretexto de comprarle todo el pan, dos hombres la hicieron pasar a su casa. Allí, la violaron y mataron a golpes y puñaladas. No conformes con eso, escondieron el cuerpo casi un día entero y recién se lo sacaron de encima, el domingo a las 7 de la noche. La escena del crimen fue ubicada por la policía. Todavía, a pesar de un intento de los criminales por tapar evidencia, había sangre de la nena en distintos sectores de la vivienda. Los vecinos denunciaron que a la nena la buscaron mal. Hubo protestas. Hubo drama. Hubo explicación oficial. Un dolor tremendo. Sin embargo no es el primer caso con estas características.

Sofía Viale, de 12 años, estuvo desaparecida casi 70 días hasta que la encontraron asesinada a unos 100 metros de su casa, en General Pico, La Pampa. La nena había desaparecido también cuando vendía pan con un carro. De arranque, la inutilidad de un fiscal y de la policía, se hizo sentir cuando acusaron al padre de la nena y a la abuela de tener que ver con la desaparición. Los destruyeron públicamente, los acusaron. Era todo un invento, un desastre de la investigación.

Finalmente, Sofía fue hallada asesinada casi de casualidad. Su asesino quiso secuestrar y abusar sexualmente de otra nena, y eso lo terminó delatando. La nena logró escapar y marcó su lugar de cautiverio. Cuando la policía entró detectó en los fondos el carro de pan que Sofía usaba para vender. Hicieron una excavación, y la encontraron violada y asesinada debajo de los pisos del patio. Algo peor aún. El cuerpo estaba a sólo una cuadra de su casa, y el criminal era un delincuente sexual de la zona que gozaba de una libertad especial en otra causa por el abuso de su propio hijo. No lo habían investigado.

Las historias de Salta y La Pampa, se tocan en varios puntos: la edad de las víctimas, el hecho de que las dos vendieran pan, y el drama irreversible de haber sido violadas y asesinadas por delincuentes sexuales de la zona. Dolor total.

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