Los Matabebé

Para la fiscalía la banda que asaltó y baleó a Carolina Piparo debe ser condenada por el homicidio calificado del bebé en gestación de la joven. Para la defensa, se trató en todo caso de aborto seguido de muerte.

Escribe Mauro Szeta

Apenas entró a la cárcel de La Plata, Carlos Burgos, supo que la iba a pasar muy mal. En segundos se ganó un mote dramático, casi una condena a muerte: "Matabebé, vas a morir", le gritaron los otros presos. Burgos, desde este lunes, es juzgado como presunto autor material del disparo que hirió a Carolina Piparo y le causó la muerte a su bebé Isidro. Justamente, la muerte del bebé va a ser uno de los puntos centrales del debate.

Para la fiscalía, Burgos, y los otros cinco acusados, deben ser condenados por el delito de homicidio calificado con alevosía. Según el fiscal, por más que el bebé haya nacido y su muerte haya ocurrido una semana después, la bala que le pegó a su madre fue decisiva para causarle la muerte.

Para la defensa se trató en todo caso de aborto seguido de muerte. Lo que buscan es, en definitiva, atenuar lo más posible una condena. Si se prueba el planteo del fiscal, la banda sería condenada a perpetua, la pena máxima.

La banda que llegó a juicio se especializaba en salideras bancarias y hasta llegó a investigarse sus nexos con algunos policías bonaerenses. Tenían los roles bien definidos. El marcador, el jefe, los motochorrros. Cada cual atendía su juego.

Para la fiscalía, obraron de forma deliberada y balearon a Piparo sabiendo que estaba embarazada, lo que los muestra crueles y perversos en extremos.

Después de casi tres años, la banda de los Matabebé, como fueron bautizados por sus propios compañeros de la cárcel, está cara a cara con la mujer a la que le arruinaron la vida.

El que quedó afuera de todo fue el tesorero del banco. La familia Piparo insistió una y otra vez para demostrar que fue el entregador del asalto. Para la justicia, las pruebas no alcanzaron, y en el debate, será un testigo más, nada más que eso.

Si de algo sirvió el caso Piparo es para que de una vez por todas existieran cambios en la seguridad bancaria, que hoy son ley. Está claro: a Carolina, por más que le paguen el juicio civil, por más que haya tenido otro hijo, nadie le devuelve ese bebé del que sólo tiene un recuerdo palpable: las ecografías tridimensionales. Está claro. Sólo resta decirlo: los Matabebé le arruinaron la vida.

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