El Tribunal Correccional de París anunció la absolución de los seis médicos y especialistas acusados de tratar a niños con hormonas del crecimiento contaminadas por la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob.
En su fallo, el tribunal argumenta que el testimonio de los expertos que declararon durante el proceso judicial "no permite afirmar" que los especialistas médicos acusados eran conscientes de que exponían a sus pacientes a dicha enfermedad.
De ahí que haya eximido de toda responsabilidad penal a todos los imputados en esta causa, que provocó un gran escándalo sanitario en la década de los años 90 y afectó a 1.698 niños que habían sido tratado en años anteriores con hormonas del crecimiento obtenidas de glándulas de cadáveres.
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Para las víctimas, esta decisión judicial es "absurda", además de "peligrosa", porque permite a los grupos farmacéuticos comercializar productos que no cumplen las normas elementales para evitar riesgos a los consumidores, declaró Francois Honnorat, abogado de un grupo de afectados.
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La Asociación Francesa de personas que recibieron transfusiones de sangre (AFT) considera en un comunicado que, una vez más, se ha producido un error "insoportable" para las víctimas y se ha confirmado "la impunidad sistemática de los escándalos sanitarios"
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Y la Asociación de Víctimas de la Hormona del Crecimiento (AVHC) ha anunciado ya su intención de recurrir a la ministra de Justicia Rachida Dati para analizar las posibilidades de apelar el fallo judicial.
A raíz del tratamiento con hormonas contaminadas, murieron más de un centenar de menores en Francia, 110 oficialmente, pero algunos expertos y asociaciones de afectados no descartan que la cifra pueda aumentar, ya que el tiempo de incubación de la enfermedad es de entre 5 y 40 años y sus síntomas son similares a los de la enfermedad de las vacas locas.
Francia produjo hormonas contaminadas, obtenidas con glándulas cerebrales recogidas en todo tipo de tanatorios, entre ellos, los de ciertas cárceles y hospitales de enfermedades neurológicas y contagiosas, hasta 1988, año en que fueron reemplazadas por hormonas sintéticas.
En el banquillo de los acusados se sentaron el ex responsable del Ministerio de Sanidad Jacques Dangoumau; el antiguo responsable de la fabricación de la hormona en el Instituto Pasteur Fernand Dray; los entonces responsables de la Farmacia Central de Hospitales Marc Mollet y Henri Cerceau; la pediatra Elisabeth Mugnier; y el médico Micheline Gourmelen.
Un séptimo acusado, el ex presidente de France-Hipófisis Jean-Claude Job, falleció el pasado mes de octubre.
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