Millones de afganos votaron hoy para elegir al próximo presidente de su convulsionado país, pero las amenazas talibanes parecían haber provocado una baja participación en el sur del país y una serie de esporádicos ataques suicidas, con cohetes y bombas, obligó a cerrar algunos centros de voto.
Una baja concurrencia a las urnas en el Sur, el principal bastión de los talibanes, podría perjudicar las chances de reelección del presidente, Hamid Karzai, y mejorar las de su principal rival, el ex canciller Abdullah Abdullah, quien además se beneficiaba por una participación relativamente alta en el norte del país.
Veedores internacionales predijeron que la elección -apenas los segundos comicios directos de la historia del país- no será perfecta, pero se mostraron confiados en que los afganos aceptarán la legitimidad de la votación, algo clave en la nueva estrategia para el país del presidente estadounidense, Barak Obama.
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Autoridades de mesa de la sureña provincia de Kandahar dijeron que la afluencia a las urnas era alrededor de un 40% menor que la de los comicios presidenciales de 2004. en un enfrentamiento de una hora con un grupo de hombres armados.
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Karzai, que está en el poder desde el derrocamiento de los talibanes por Estados Unidos en 2001, es el favorito de los 36 candidatos presidenciales, aunque un buen desempeño de Abdullah podría llevar a una segunda vuelta si ninguno logra más de la mitad de los votos. Los primeros resultados se esperan recién el sábado.
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