Atentado en Pakistán: al menos 130 muertos y más de 550 personas heridas

Mundo

Télam
Por Télam

  • Benazir Bhutto, una aliada de Estados Unidos en la lucha contra los grupos terroristas, volvía a Paquistán luego de ocho años de exilio.
  • La mujer había sido amenazada para que no retornara a su país, que atraviesa una fuerte crisis política desde las elecciones a comienzos de mes.

 


Suman al menos 130 los muertos y 550 los heridos como consecuencia del atentado cometido ayer contra la dos veces primera ministra de Pakistán y líder opositora Benazir Bhutto, quien resultó ilesa.


 


El nuevo balance de víctimas fue realizado por la emisora Geo TV con base en informes de portavoces de seis hospitales, según reportó DPA.



 


Las explosiones, una de pequeña magnitud seguida por otra mucho mayor, se produjeron mientras la ex primer ministra -que resultó ilesa- viajaba en un vehículo descubierto por las calles de la cuidad de Karachi para celebrar su regreso, procedente de Dubai. 


 


El vehículo de Bhutto, si bien no alcanzó a ser impactado por las explosiones, fue sacudido por el impacto y sufrió la quebradura de todos sus vidrios, mientras algunos de sus ocupantes debieron ser atendidos con heridas leves, informó la cadena CNN. 


 


Ante el riesgo de un atentado de Al Qaeda u otros grupos extremistas, la ex jefa de Gobierno, vestía un chaleco antibalas. 


 


"El Islam condena los atentados suicidas. Si alguien quiere atentar contra una mujer, terminará quemándose en el infierno.", había anticipado hoy Bhutto. 


 


 


"Estoy aquí para morir con ustedes"


 


Los hospitales están abarrotados de víctimas, cuyo número podría crecer aún mucho más, debido a la magnitud de las detonaciones, informaron fuentes policiales. 


 


"No le temo a la muerte. Estoy aquí para ustedes y moriré con ustedes", fueron las primeras declaraciones de Bhutto a la multitud tras las explosiones. 


 


El canal de noticias Geo TV informó que unos 93 cadáveres yacen en la escena y que más de 50 personas resultaron heridas y fueron trasladadas a los hospitales crecanos. 


 


"Benazir Bhutto era el objetivo, pero no resultó herida", dijo Fauzia Wahab, un alto líder del partido de la líder opositora, el Partido Popular Paquistaní (PPP). 


 


Antes de su regreso, la líder opositora había recibido amenazas de militantes protalibán de que su bienvenida al país iba a estar acompañada de ataques suicida. 


 


El atentado convulsiona aún más los ya enrarecidos ánimos en Pakistán que atraviesa una crisis política tras las elecciones del 6 de octubre pasado, cuyo resultado deberá aún ser refrendado por el Tribunal Constitucional. 


 


La llegada de la ex premier, que había generado enorme expectativa, ocurre dos semanas después de que el presidente paquistaní, Pervez Musharraf, aceptara archivar los cargos de corrupción en su contra, que la habían obligado a huir del país en 1999. 


 


Musharraf liberó de cargos a la ex primer ministra con la esperanza de que la popularidad de Bhutto lo ayude a permanecer en el poder en momentos de creciente descontento y de grave crisis politica. 


 


Antes de su llegada, Bhutto había declarado: "Estoy mucho más vieja, aprendí un montón en los últimos 20 años, pero todavía estamos combatiendo una dictadura", comparando su regreso con su retorno de 1986 y en alusión al general Musharraf, que llegó al poder con un golpe de Estado incruento, en 1999. 


 


"Queremos aislar a los extremistas y construir un Pakistán mejor", agregó, citada por la cadena de noticias CNN.    


 


Una mujer que molestaba a los extremistas islámicos


 


Bhutto, quien repetidas veces enfureció a los musulmanes de línea más dura con sus críticas al islamismo radical, rechazó las advertencias de la policía de un probable intento de asesinato en
su contra por parte de la red fundamentalista Al Qaeda o de partidarios del movimiento integrista afgano talibán. 


 


Más de 20.000 policías y soldados, apoyados por escuadrones antiexplosivos con perros adiestrados, patrullaban su traslado desde el aeropuerto al centro de Karachi en un container de barco especialmente modificado que se dispuso sobre el acoplado de un camión, rodeado de vidrios a prueba de bala. 


 


Bhutto, que fue premier entre 1988 y 1990 y entre 1993 y 1996, dijo que se presentará en las elecciones de enero para buscar un tercer mandato, siempre al frente de su Partido del Pueblo de Pakistán (PPP), cuyo liderazgo conservó durante su exilio. 


 


Al ver que su férreo control del poder comenzaba a debilitarse en medio de crecientes protestas, Musharraf apeló a Bhutto para reforzar su posición, con promesas de renunciar a la jefatura del ejército el 15 de noviembre tras obtener su reelección por el Parlamento a principios del corriente mes. 


 


La promesa, sumada a la amnistía concedida a Bhutto, fueron interpretados como el preludio de un acuerdo de reparto del poder con Musharraf, que sin embargo la semana pasada llamó a la ex premier a demorar su regreso luego de que la Corte Suprema falló que todavía debe convalidad su triunfo electoral.


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