Chile: otra jornada a pura violencia estudiantil

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Estudiantes, profesores y la Central Unitaria de Trabajadores realizan una nueva movilización y protesta en reclamo de educación gratuita.

Télam
Por Télam
La multitudinaria marcha de los estudiantes chilenos por una educación pública y gratuita, que recorrió este martes una veintena de cuadras por el centro de Santiago, comenzó como una fiesta pero terminó con duros choques con la policía en diversos puntos de la ciudad hasta avanzada la tarde.

La Federación de Estudiantes de Chile (FECH), que convocó a la movilización, registraba más 150.000 personas en la marcha desde el complejo comercial Estación Central hasta el Parque Almagro, aunque según el gobierno participaron unos 60.000 manifestantes.

Bajo el sol de un mediodía despejado y seco, los jóvenes portaban carteles indentificatorios de colegios secundarios, universidades, carreras y facultades, en un clima de alegría y lucha pacífica. También integraban las columnas numerosos docentes, agrupados en el Colegio de Profesores, también convocante de la protesta, junto a sindicatos y jubilados.

El toque festivo lo daban grupos musicales y de danzas, formados por estudiantes de esas artes, que tocaban instrumentos de percusión, viento y cuerdas, o bailaban al son de éstos, en algunos casos con atuendos típicos o disfraces.

Las consignas con sus reclamos de una educación para todos y gratuita, o las críticas a la gestión del gobierno y sus funcionarios, se expresaban tanto en sus pancartas como sus cánticos.

De acuerdo al itinerario fijado con la municipalidad capitalina, la marcha debía abandonar la Alameda Libertador O`Higgins en su cruce con la avenida España, por lo que allí se montó un fuerte dispositivo de carabineros, con efectivos de infantería, caballería y carros de asaltos, hidrantes y blindados.

Los estudiantes marcharon por el recorrido establecido anoche por sus dirigentes con las autoridades, bajo la atenta vigilancia policial, ante la cual expresaban cantos hostiles o chiflaban, pero sin agresiones de ninguna de las dos partes.

La manifestación se desarrolló en calma hasta el punto de finalización, el Parque Almagro, donde grupos de encapuchados comenzaron a realizar destrozos en inmuebles y automóviles, e incendiaron uno de éstos.

La policía intervino y, además de dispersar a los revoltosos, dividió la manifestación en varias esquinas y comenzaron también las corridas de los estudiantes pacíficos, algunos de los cuales aseguraban que los que estaban haciendo desmanes habían surgido detrás de las filas policiales.

A partir de ese momento se formaron barricadas en numerosas esquinas y se desencadenaron enfrentamientos con la policía, que utilizó gases y camiones hidrantes para dispersar a los manifestantes, aunque muchas veces debió retroceder ante los repetidos contraataques.

Cuando los uniformados, con personal de infantería y de a caballo, ocuparon el Parque Almagro, los disturbios se trasladaron al barrio 10 de Julio, junto a la autopista Manuel Rodríguez, donde se formaron barricadas con fogatas frente al Museo Histórico Militar.

Esa "plaza" fue varias veces tomada por la policía y recuperada por los jóvenes, entre ellos grupos de encapuchados que destrozaron los vidrios del edificio, además de destruir y saquear un minimercado de una estación de servicio.

De a poco, los carabineros despejaron la zona y volvió la calma cuando los manifestantes cruzaron la autopista y se dispersaron.

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