De mega estrella del basquet en la NBA, a asesor político y activista medioambiental
Se trata del ex pivot de Houston Rockets Yao Ming, a quien muchos señalan como el mejor deportista chino de la historia. Las lesiones provocaron su retiro en 2011.
Yao se le preguntó especialmente sobre temas deportivos, pero también relacionados con la política, y uniendo ambos el ex jugador reconoció la necesidad de cambiar la legislación en torno al deporte en China, ya que el actual sistema, que imita al soviético, está demasiado obsesionado en medallas y triunfos.
"China necesita una reforma en este sistema, teniendo en cuenta los de otros países donde el deporte se enseña en las escuelas", subrayó Yao, recordando que en el país asiático el deporte no acaba de verse como una forma para que los jóvenes se diviertan y ejerciten, sino como un instrumento de política exterior.
También habló sobre la contaminación, el tema que este año más preocupa a los ciudadanos chinos, y reconoció su gravedad, subrayando que "a lo mejor las industrias más contaminantes han de estructurarse", aunque matizó que "eso puede causar mucho desempleo, así que hace falta hacerlo con planificación".
"Al menos el baloncesto se suele jugar en pista cubierta", bromeó el gigante que supo brillar en Houston Rockets, quien se mostró dispuesto a tratar toda clase de temas, hasta los alejados de su experiencia como deportista, y fue especialmente locuaz a la hora de tratar la necesidad de más esfuerzos de China en conservación animal.
Por ejemplo, en la lucha contra el contrabando de marfil, material cuyo comercio fue prohibido mundialmente en 1989 pero que en su vertiente clandestina aún estimula la caza furtiva debido a la alta demanda en países como China.
"Comprar marfil es comprar balas", sentenció Yao, quien protagonizó en su país campañas publicitarias contra el uso de este material y también contra el consumo de cuernos de rinoceronte (usados en medicina tradicional) o aleta de tiburón (durante décadas un plato de gran lujo en la gastronomía oriental).
Con sus labores medioambientales y políticas, Yao, casado y con una hija de tres años, intenta dar ejemplo en China de que un deportista puede reciclarse, algo que no siempre es fácil en un país donde muchos atletas al retirarse son olvidados.
La vida del deportista de elite chino tras las canchas es difícil, ya que muchos tuvieron que renunciar a sus estudios para someterse a entrenamientos a tiempo completo y acaban a veces en la pobreza, como el caso del gimnasta Zhang Shangwu, excampeón mundial que acabó mendigando en Pekín.
Yao señaló que "el reciclaje de los deportistas chinos puede ser difícil, éstos necesitan también estudiar".
Temas
Las Más Leídas






Dejá tu comentario