Ejecutaron al hombre que se salvó tres veces

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Fue condenado en 1989 por un crimen que nunca fue probado y recibió la inyección letal.

Lo mataron. No hubo una cuarta “salvación” para Troy Davis, el estadounidense acusado del asesinato de un policía en 1989 por el que recibió la sentencia de pena de muerte que, por las manifestaciones realizadas en todo el mundo, se pospuso en tres oportunidades.

Esta vez, y a pesar de no haber pruebas ciertas que indiquen la culpabilidad del crimen del oficial Mark Mac Phail en un Burger King de Savannah, y de que el papa Benedicto XVI y el ex presidente de Estados Unidos Jimmy Carter pidieran por él, el afroamericano recibió la inyección letal.

Desde el mismo momento en que se conoció la condena de Davis, y ante la falta de pruebas contundentes que la avalaran, en Estados Unidos, Europa y América latina se realizaron movilizaciones en su favor y miles de peticiones inundaron los tribunales de aquel país, ahora sin éxito.


 




En la noche del miércoles, en la cárcel de Jackson donde estaba alojado, Davis fue acostado en una camilla, sujetado por sus piernas y sus brazos, para recibir la condena dispuesta hace 20 años por el tribunal de Georgia, que rechazó minutos antes nuevas pruebas aportada por sus abogados que cuestionaban su culpabilidad.

De nada sirvió tampoco que durante todo este tiempo siete de los nueve testigos que aseguraron haberlo visto disparar contra  Mac Phail cuando este acudió en ayuda de un hombre que estaba recibiendo una paliza, se retractaron asegurando que fueron presionados por la policía; tampoco que los primeros jueces que lo condenaron cambiaran su parecer. El miércoles, finalmente, lo mataron.

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