El dilema Betancourt: la presión internacional podría torcerle el brazo a Uribe para un final feliz

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En las últimas horas, con la presión iniciada por Francia y por muchos países de la región, el presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, propuso una "zona de encuentro" para definir un acuerdo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para liberar a los secuestrados, entre ellos a Ingrid Betancourt, la ex candidata a presidenta de ese país raptada por la guerrilla en febrero de 2006. ¿Llegarán a buen puerto las negociaciones?

Desde que Nicolas Sarkozy asumió como presidente de Francia colocó el tema Betancourt (es ciudadana francesa) en los primeros lugares de la agenda internacional y logró que Uribe aceptara al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, como mediador entre las FARC y el gobierno colombiano, negociación de la que también participó la senadora opositora Piedad Córdoba.

Sin embargo, hace 20 días Uribe dio por terminada abruptamente la mediación de su colega venezolano aduciendo que Chávez había dialogado con un alto militar colombiano. En ese momento recibió críticas de familiares de rehenes y llamados al diálogo por parte de Francia.


 


Y ahora: ¿cómo sigue la historia?



“Me da la sensación que la idea que tiene Uribe de mantener el problema con las FARC fronteras para adentro excede a la crisis política colombiana y todo el mundo sabe que Chávez es la única figura de un mandatario que puede dialogar con las FARC”, dijo a minutouno.com Hinde Pomeraniec, periodista y analista internacional del diario Clarín.

“Aquí vivimos muertos. Estoy mal físicamente. No he vuelto a comer, el apetito se me bloqueó, el pelo se me cae en grandes cantidades", escribió Betancourt en una carta a su familia de la que la prensa francesa publicó unos pasajes hace unos días. De esa forma, junto a unos videos que capturó la policía colombiana, se comprobó que la ex candidata presidencial estaba viva.

Para el analista internacional Claudio Fantini, Uribe cometió dos errores en la fallida mediación de Chávez. El primero fue aceptar una participación de su par venezolano, inducido por Francia, que “indefectiblemente le iba a resultar incontrolable e insoportable”.

Para Fantini, la segunda equivocación de Uribe fue "humillar" a Chávez con la forma en que puso fin a esa gestión porque, en su opinión, el mandatario bolivariano tuvo más interés en lograr la liberación que el propio Uribe.


 


"Ese éxito le hubiera revertido la imagen de derrota que le dejó el referéndum y después lo hubiera ayudado a vencer a un presidente ideológicamente rival y que es el único de la región que tiene más apoyo popular que él", explicó.


 


El papel que juega la Argentina

Hace unas horas Cristina Fernández de Kichner mantuvo una reunión con Uribe en la que, entre otras cosas, se trató la situación de Betancourt. Además la presidente argentina también recibió en su despacho a Yolanda Pulecio, madre de la ex candidata presidencial de Colombia, quien le pidió que intervenga en las negociaciones por la suerte de su hija.



“La Argentina como país importante de la región debe involucrarse y hacerle saber a las FARC que comete una aberrante violación a los derechos humanos. No se pueden tomar como prisioneros de guerra a civiles. Y nuestro país puede cumplir un rol importante para ejercer una presión para terminar con la guerra sucia”, aseveró Fantini.

“Si Brasil y la Argentina le piden que retorne al campo de la negociación, Chávez no se va a quedar mucho tiempo haciéndose el ofendido. Y Uribe puede mirar para un costado, sin decir que vuelva, pero podría avalar por omisión, no oponerse a su vuelta”, afirmó Pomeraniec.

Para Pomeraniec, con el planteo de una nueva zona de encuentro Uribe pretende mostrar a las FARC, ante la opinión mundial, sin voluntad negociadora. “Muchas personas allegadas a Uribe dicen que el presidente desea tener un final trágico para dejar mal parado a las FARC ante el mundo”, expresó. Sin embargo, la periodista aclaró que con “la fuerza de Brasil y la Argentina y sin dejar de lado a Chávez la historia podría tener un final feliz”.

Fantini se mostró convencido en que La FARC deberán aceptar la propuesta de Uribe para sentarse a negociar sobre la liberación de los rehenes. “Me parece que por primera vez se está trabajando como nunca antes para liberar a esta mujer. Está todo como en una licuadora encendida, todos se están moviendo pero debería hablarse de todos los secuestrados y no sólo de Betancourt”, sentenció.

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