El Papa dio la bendición Urbi et Orbi tras la Misa de Resurrección y pidió "devolver la esperanza"

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*Varias decenas de miles de fieles asistieron en la plaza de San Pedro la Misa solemne del Domingo de Resurrección.
*El Sumo POntífice leyó el Mensaje Pascual e impartió la bendición "Urbi et Orbi", a la ciudad de Roma y a todo el mundo.

EFE
Por EFE
El Papa dijo hoy que ante la carestía global de alimentos, el desbarajuste financiero, el cambio climático, la violencia, el terrorismo y la miseria que obliga muchos a abandonar sus tierras, es necesario descubrir "nuevas perspectivas capaces de devolver la esperanza al hombre"

Benedicto XVI exhortó a los hombres a no rendirse ante esa "batalla pacífica" y recordó a los fieles que Cristo busca hombres y mujeres que le ayuden a afianzar su victoria con sus mismas armas, "las de la justicia, la verdad, la misericordia, el perdón y el amor".

El Pontífice hizo estas manifestaciones durante su Mensaje Pascual, que pronunció en la plaza de San Pedro del Vaticano ante unas 200 mil personas, que ocuparon también parte de la cercana vía de Conciliazione.

Tras oficiar la Misa de Pascua de Resurrección en una plaza convertida en un jardín de flores multicolores, el Papa dijo que la resurrección de Cristo es la esperanza para el hombre y que aunque con la misma extirpó el mal, Jesús necesita "hombres y mujeres que le ayuden a afianzar su victoria con sus mismas armas: las de la justicia y de la verdad, de la misericordia, del perdón y del amor".

El Papa aseguró que la resurrección de Cristo permite a los hombres responder a la pregunta "¿que hay después de la muerte?" con la respuesta de que la muerte no tiene la última palabra, "ya que al final, la vida es la que triunfa".

La resurrección, según el Papa, "no es una teoría, sino una realidad histórica revelada por el hombre Jesucristo.".

"No es un mito, ni un sueño, no es una visión ni una utopía, no es una fábula, sino un acontecimiento irrepetible".

Benedicto XVI añadió que la resurrección de Cristo ilumina las zonas oscuras del mundo en que vivimos.

"Me refiero particularmente -subrayó- al materialismo y al nihilismo, a esa visión del mundo que no logra trascender lo que es comprobable experimentalmente y se abate desconsolada en un sentimiento de la nada, que sería la meta definitiva de la existencia humana".

El Papa añadió que si Cristo no hubiera resucitado, el "vacío" acabaría ganando, pero la resurrección responde a la pregunta "recurrente" de los escépticos.

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