EE.UU.: enérgico debate entre los candidatos a vicepresidente
El demócrata Joe Biden y el republicando Paul Ryan mantuvieron un acalorado cruce de ideas en el único encuentro público que van a mantener antes de las elecciones.
Con más de diez años frente del Comité de Relaciones Exteriores, Joe Biden respondió seguro a cada uno de los puntos, llevando sutilmente la atención a los éxitos de su gobierno y sonriendo, hasta casi excesivamente, a las acusaciones.
A la hora de abordar la economía, en cambio, Biden sorprendió con un rol agresivo y con una postura de enojo por momentos, frente a los dichos e iniciativas de la oposición y poniendo sobre la mesa, en reiteradas oportunidades durante la noche, los escandalosos dichos de Mitt Romney sobre que el 47 por ciento de la población es dependiente del gobierno.
Mientras tanto, el congresista de 42 años, conocido por ser el ideólogo de un discutido y severo plan para reducir el déficit y acostumbrado a enfrentarse y responder ante estos tópicos, respondió devolviendo sonrisas, a la vez que, tal como lo hizo en todo el encuentro, tomaba agua de un vaso que tenía a un costado.
Las marcadas y distintas posturas adoptadas entre los postulantes en el único enfrentamiento cara a cara que tendrán hasta las elecciones del 6 de noviembre, tuvieron un resultado dividido en los millones de televidentes que los siguieron desde sus casas.
Así, a pesar de que la noche arrojó un buen resultado para los demócratas tras el traspié inicial en el primer debate presidencial, ni toda la experiencia de Biden en temas nacionales e internacionales ni los 27 años de diferencia entre uno y otro, fueron suficientes para lograr una victoria clara.
Según un sondeo realizado momentos después de finalizado el debate por la cadena CNN, el joven diputado de Wisconsin fue quien ganó el duelo por el 48 por ciento, contra el 44 obtenido por el ex senador de Delaware.
El próximo martes, Barack Obama tendrá una nueva oportunidad para redoblar la apuesta en el segundo debate que lo enfrentará a Mitt Romney en Hempstead, Nueva York, el cual tendrá el formato preferido del mandatario: el de "town hall" donde los miembros del público son los encargados de preguntar.
Las Más Leídas






Dejá tu comentario