Comienza el juicio al soldado que filtró secretos a WikiLeaks
Bradley Manning comparecerá este lunes ante un tribunal militar imputado por dar información clasificada sobre la actividad del ejército estadounidense en Irak al portal de Julian Assange.
Después que WikiLeaks y medios de prensa empezaran a publicar en 2010 los documentos, funcionarios argumentaron que las evaluaciones directas y la información de acciones militares divulgadas ponían en peligro la vida de estadounidenses y de aliados, y perjudicaban la diplomacia de Washington.
Uno de los materiales divulgados fue un video, captado desde un helicóptero militar de EE.UU. durante una operación en Bagdad en la cual fueron atacados civiles.
Los fiscales, que representan al Gobierno estadounidense, llamarán al estrado a 24 testigos cuyas declaraciones deberán ser protegidas bajo secreto, entre ellos diplomáticos, responsables de inteligencia, militares y otros funcionarios estadounidenses de alto nivel.
La acusación intentará probar que Manning hizo uso inapropiado de información clasificada conscientemente y la puso a disposición de WikiLeaks sabiendo que ponía en riesgo la seguridad nacional y podría ser utilizada por enemigos como Al Qaeda.
Uno de los platos fuertes del juicio, el testimonio tras una mampara de uno de los participantes en la misión que dio muerte al caudillo de Al Qaeda, Osama Bin Laden, en mayo de 2011 en Pakistán, podría no ser necesario para probar la acusación de "ayuda al enemigo" contra Manning.
La jueza podría aceptar en el juicio como prueba un hecho desclasificado: que en el registro de la guarida de Bin Laden se encontró una comunicación del líder de Al Qaeda en la que pedía examinar las filtraciones de WikiLeaks, el contenido de los diarios de la Guerra de Afganistán y los cables diplomáticos del Departamento de Estado.
El proceso pondrá a prueba la capacidad de las instituciones estadounidenses de garantizar el derecho a la libertad de prensa en un momento en que se cuestiona públicamente el celo de la Administración de Barack Obama por proteger sus operaciones encubiertas en la guerra contra el terrorismo internacional.
El juicio permitirá ver más de cerca la política de secretos militares y de inteligencia de Estados Unidos, mientras que los activistas que piden la liberación de Manning esperan que demuestre que el joven soldado actuó para defender los valores democráticos y denunciar la crueldad de los conflictos en los que está implicado el país.
Se espera que el juicio dure unos cuatros meses, algo que podría complicarse por la complejidad de la pruebas, las transcripciones de las vistas a puerta cerrada y hasta por los recortes presupuestarios que obligarían a reducir las jornadas laborales de los empleados civiles de la base militar de Fort Meade.
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