Lo abandonaron por "desfigurado" y, 40 años después, encontró a su madre
Siendo un recién nacido, Howard Shulman sufrió una infección bactereológica que dejó su rostro desfigurado para todo su vida. Sus padres lo abandonaron y vivió sus primeros tres años en hospitales después de un calvario de operaciones. No fue después de 40 años que volvería a ver a su madre. En el medio, queda una historia de marginación, de dolor, de orfanatos y hasta de narcotráfico que retrata hoy en un libro "Running from the Mirror" (Huyendo del Espejo).
"Yo nunca quise hacer una carrera de narco y nunca olvidé que con sólo un error podía terminar nuevamente en un programa estatal - y esta vez no sería con una familia adoptiva," relató.
Shulman se pudo superar y se convirtió en un exitoso dueño de boliches en EE.UU. donde incluso conoció a su esposa.
Luego se reunió con ella y ese día Shulman descubrió que tenía tres hermanos y que ellos sabían de su existencia. Se encontraron una vez más en el Hotel Plaza de Nueva York y conoció a sus tres hermanos, entre ellos un fiscal.
Poco después del segundo encuentro con su familia biológica, la madre no quiso verlo ni hablar más con él porque Shulman, creyó ella, le tenía demasiada rabia.
El reencuentro con su familia ciertamente no fue como aquella publicidad que había visto en TV. No hubo final feliz. Pero sí quedó una lección. Shulman hoy trabaja con niños abandonados y es voluntario en Hillsides, una ONG que ayuda a chicos, jóvenes y sus familias vulnerables.
"Una parte de las ganancias de mi libro irán a Hillsides", prometió.
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