Finalmente, Sarkozy anunció su divorcio en medio de una huelga

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EFE
Por EFE
El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, y su esposa Cécilia "se han divorciado por consentimiento mutuo", según precisó hoy el Elíseo, pocas horas después de haber anunciado la separación de la pareja después de once años de matrimonio.

Nicolas Sarkozy, que asumió la Presidencia de Francia el pasado 16 de mayo, es el primer jefe de Estado galo en ejercicio que se divorcia.

En un primer comunicado de quince palabras emitido a primera hora de la tarde de hoy, el palacio presidencial de El Elíseo había indicado que "Cécilia y Nicolas Sarkozy anuncian su separación por consentimiento mutuo. No harán ningún comentario".

Más de dos horas después, el Elíseo puntualizó que "se han divorciado por consentimiento mutuo", sin dar ningún detalle de tipo jurídico.

En declaraciones a la emisora "Europe 1", la abogada común de la ahora ex pareja explicó que un juez "ha pronunciado el divorcio".

"Todo se resolvió según los términos de un convenio de divorcio, que ha sido homologado por un magistrado. No ha habido ningún problema", dijo la letrada, al agregar que Cécilia y Nicolas Sarkozy arreglaron por consentimiento mutuo "todas las consecuencias de su separación".

Aunque otros presidentes de la V República tuvieron problemas conyugales notorios o incluso, como el socialista François Mitterrand, auténticas vidas paralelas, ninguno se divorció durante su mandato.

En tanto, el Gobierno se mostró abierto al diálogo en plena huelga contra la reforma de los regímenes especiales de pensiones, mientras los sindicatos aprovechaban el gran seguimiento del paro en el transporte para exigir una verdadera negociación que cubra todo.

"La huelga no impide el diálogo", señaló el ministro de Trabajo, Xavier Bertrand, que en la sesión de control al Gobierno en el Senado insistió en que la reforma "será progresiva" en los regímenes especiales, de los que se benefician medio millón de empleados esencialmente de los ferrocarriles, los transportes urbanos y las compañías estatales de energía EDF y GDF.

En cualquier caso, el ministro insistió en que "la responsabilidad del Gobierno es tener éxito en esta reforma" porque sin ella "nadie puede garantizar" que los acogidos a esos regímenes podrán cobrar sus pensiones "en cinco, diez, o quince años".

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