El Sumo Pontífice instó a "caminar" con los divorciados y no dejarlos de lado. Al mismo tiempo, elogió "la belleza" del matrimonio.
El papa Francisco volvió a afrontar el tema del divorcio al
pedir "no condenar" sino "acompañar" a las personas que han
fracasado en su matrimonio, en la homilía de este viernes en la misa que cada
mañana celebra en su residencia, Casa Santa Marta.
Al hablar de la belleza del matrimonio, el papa afirmó que el amor "muchas
veces fracasa" e instó entonces a "sentir el dolor de este fracaso, a
acompañar a las personas que han sufrido este fracaso del propio amor. ¡No
condenen! Caminen con ellos".
Y agregó: "¡Qué bonito es el matrimonio, qué bonita la familia, qué bonito
este camino y cuanto amor! Y cuanta cercanía tenemos que dar a los hermanos y
hermanas que en la vida han tenido la desgracia de fracasar en el amor".
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Durante su homilía, y como había indicado a los cardenales la semana pasada
durante el Consistorio, pidió "no caer en la casuística" a la hora de
afrontar estos temas.
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"Esta es la trampa, detrás de la casuística hay siempre una trampa. Contra
la gente, contra nosotros y contra Dios", agregó el Sumo Pontífice.
El papa defendió también la "belleza del matrimonio" en el "que
el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer y en dos forman una
carne sola" y aseguró que "Dios no quiere al hombre solo".
Francisco también pidió que no se hable de un "Cristo demasiado
soltero", pues "Cristo se casó con la Iglesia y no se puede entender
Cristo sin la Iglesia y la Iglesia sin Cristo".
El papa argentino terminó su sermón pidiendo a Dios que les de "la gracia
para no caer en los comportamientos casuísticos de los fariseos".
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