El discurso pronunciado el domingo a la noche por la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, habría provocado cacerolazos y otras manifestaciones de protesta en varias regiones del país, actividades que el oficialista Partido de los Trabajadores (PT) adjudicó a un plan "orquestado" por la oposición.
En su mensaje por el Día Internacional de la Mujer, la mandataria defendió el ajuste fiscal que está implementando su gobierno para recomponer el deterioro económico, y que consiste, entre otras iniciativas, en aumento de impuestos y reducción de algunos beneficios fiscales y laborales.
Los cacerolazos y los abucheos se produjeron, según la prensa local, en barrios de clase media y alta de al menos doce capitales regionales.
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Según el PT, las protestas fueron organizadas y "financiadas" por partidos de la oposición y "fracasaron", puesto que no se generalizaron "y no repercutieron en las áreas populares".
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Según informa el diario Folha de Sao Paulo, durante la cadena televisiva se produjeron bocinazos, cacerolazos, juegos de luces de automóviles y de viviendas y sonoros abucheos en al menos 12 capitales provinciales: Belém, Belo Horizonte, Brasilia, Curitiba, Fortaleza, Goiania, Maceió, Porto Alegre, Recife, Río de Janeiro, Sao Paulo y Vitória.
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