Indocumentada vivió dos años en una iglesia para evitar que la deportaran

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* Abandonó el lugar y dijo que comenzará una nueva etapa en su activismo.

EFE
Por EFE
La indocumentada mexicana Flor Crisóstomo abandonó la iglesia donde estuvo refugiada casi durante dos años en Chicago (EE.UU.) para evitar su deportación y dijo que iniciará una nueva etapa en su activismo.

"Mi santuario, después de dos años, empezó a perder su eficacia política en términos del movimiento inmigrante", afirmó Crisóstomo, de 29 años, en una carta divulgada hoy.

"Llegué a la decisión de salir del santuario para poder empezar lo que será la próxima etapa de mi activismo, y para poder servir a esta lucha de una manera más eficaz en los próximos días, meses y años", agrega.

No hubo detalles sobre el actual paradero de Crisóstomo y cuál será la próxima etapa, aunque en una entrevista reciente con Efe mencionó su deseo de partir a California una vez que encontrara una organización o una nueva iglesia que le ofreciera un nuevo santuario.

También expresó su descontento por la poca ayuda que recibió para la causa de los derechos indígenas, que apoyó en los últimos meses de su estancia en el santuario.

La carta fue divulgada por el Movimiento Sin Fronteras, cuya presidenta Emma Lozano dijo desconocer dónde se encuentra Crisóstomo, quien estuvo refugiada en la iglesia metodista Adalberto desde enero de 2008.

La mexicana, madre de tres hijos que viven en Guerrero (México), tiene pendiente una orden de deportación y es considerada fugitiva de inmigración por la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) de Chicago.

La activista también mencionó a Efe estar ansiosa de ver a sus tres hijos que están bajo el cuidado de sus abuelos y a quienes no ve desde hace nueve años.

La iglesia metodista Adalberto es la misma donde estuvo refugiada durante casi un año la también activista indocumentada Elvira Arellano, hasta que abandonó el lugar en 2007 y fue detenida en Los Ángeles y deportada a Tijuana.

Crisóstomo fue detenida en abril de 2006 junto a otros 26 inmigrantes indocumentados en la planta de IFCO de Chicago, como parte de redadas realizadas por ICE en diferentes ciudades para desmantelar las operaciones de esa empresa.

En la carta Crisóstomo hace un llamado a los indocumentados para que no cesen su lucha y mantengan la esperanza de que lograrán "una reforma migratoria justa y humana".

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