Irán en crisis política: miles de muertos y detenidos tras semanas de protestas
La represión del régimen iraní frente a las movilizaciones contra el ayatolá Alí Khamenei dejó un saldo estremecedor, con víctimas fatales y miles de arrestos.
Irán atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Tras catorce días consecutivos de protestas contra el liderazgo del ayatolá Alí Khamenei, informes provenientes de hospitales de Teherán y estimaciones difundidas por el medio Iran International indican que el número de víctimas fatales ya rondaría las 2.000 personas. En paralelo, la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos confirmó que al menos 2.300 manifestantes fueron detenidos durante la represión.
Las movilizaciones comenzaron el 28 de diciembre en la capital, cuando comerciantes se volcaron a las calles para expresar su rechazo al deterioro económico, el aumento de la inflación y el desplome del rial. Lo que inicialmente parecía un reclamo localizado se expandió rápidamente: hoy las protestas alcanzan a 25 de las 31 provincias del país, configurando el mayor estallido social desde 2022, año en que el asesinato de Mahsa Amini a manos de las fuerzas de seguridad desencadenó una ola de indignación internacional.
El gobierno respondió con una ofensiva de alto impacto. Fuerzas de seguridad y unidades blindadas fueron desplegadas para contener a los manifestantes, mientras organizaciones de derechos humanos denuncian un uso desproporcionado de la fuerza. La ONG Human Rights documentó al menos 59 muertes confirmadas, aunque otras fuentes aseguran que la cifra real es considerablemente mayor.
La tensión aumentó aún más cuando la Guardia Revolucionaria lanzó una advertencia pública: "Esta situación es inaceptable y la sangre de las víctimas de los recientes incidentes terroristas recae sobre sus planificadores. El pueblo de Irán considera legítimo el derecho a la represalia contra la propagación de la inseguridad", afirmó el poderoso cuerpo militar del régimen.
Desde el poder señalan a responsables externos por la crisis. El gobierno acusa al hijo del último sha de Irán, Reza Pahlavi, exiliado en Estados Unidos, de incentivar las protestas. En numerosos videos difundidos por redes sociales se escuchan consignas como "Javid Shah" (larga vida al Rey), "Es la batalla final, Pahlavi volverá" y "Seyyed Ali será destituido", en referencia directa al líder supremo Ali Jamenei.
Para frenar la organización social, el régimen ordenó el corte total del servicio de internet en todo el país. Mientras tanto, el presidente Masud Pezeshkian intentó bajar el tono del conflicto y pidió públicamente "la máxima moderación", además de llamar al "diálogo" y a "escuchar las reivindicaciones del pueblo".
El Ministerio de Relaciones Exteriores, por su parte, responsabilizó a Estados Unidos y al propio Pahlavi por la crisis, asegurando que los problemas económicos de Irán son consecuencia de una "guerra económica y financiera a escala total" impulsada por Washington a través de sanciones "ilegales y crueles".
El propio Khamenei endureció su postura este viernes al declarar: "La República Islámica no cederá ante los saboteadores".
Desde el exilio, la reconocida abogada iraní y Premio Nobel de la Paz 2003, Shirin Ebadi, lanzó una grave advertencia: "La República Islámica puede intentar transformar esta noche en una masacre, bajo la cobertura del apagón total de comunicaciones".
Con el país aislado digitalmente, las calles militarizadas y una población que no abandona las protestas, Irán se encamina hacia una crisis de consecuencias imprevisibles.
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