No tenía familia viva y la enterraron entre 30 personas que no la conocían
Francine Stein tenía 83 años y estaba completamente sola en el mundo. Un rabino junto a varias personas de su congregación para poder darle una digna despedida. Entre todos llevaron el cajón y la enterraron en un cementerio privado.
"Estaba pensando en cómo darle dignidad a un servicio en el que las únicas personas presentes seríamos profesionales sin ninguna conexión con la muerta y que, además, no conocíamos nada de ella", dijo Weinbach.
"Sólo pensé en lo triste que sería la posibilidad de que esta mujer fuera enterrada sola, sin nadie a su alrededor", dijo el director de Marquis Home Care.
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