"La ciudad roja": el llamativo motivo por el que cambiaron las luces de una calle en Dinamarca
Las tradicionales luces LED blancas fueron reemplazadas por luces rojas en varias calles por un particular motivo.
La "ciudad roja" de Dinamarca
Un pueblo cercano a Copenhague, en Dinamarca, comenzó a llamar la atención a nivel mundial por un detalle inusual: durante la noche, varias calles se iluminan de rojo. Lejos de tratarse de una atracción turística o una campaña publicitaria, el cambio tiene un objetivo ambiental muy concreto.
La iniciativa se desarrolla en Gladsaxe, una localidad ubicada en las afueras de la capital danesa, donde las tradicionales luces LED blancas fueron reemplazadas por luces rojas en varias calles.
Las autoridades explicaron que uno de los motivos del proyecto es reducir la contaminación lumínica sin afectar la circulación de vehículos, bicicletas y peatones. Pero no es el único.
El llamativo motivo por el que cambiaron las luces de una calle en Dinamarca
La idea surgió a partir de estudios científicos que analizaron cómo la iluminación artificial modifica el comportamiento de la fauna nocturna. En ese sentido, el objetivo del llamativo cambio es concreto: proteger a las distintas especies de murciélagos que habitan en la zona.
Los murciélagos dependen de la oscuridad para desplazarse, alimentarse y protegerse de posibles depredadores. Según los especialistas, las luces blancas intensas pueden funcionar como una barrera y alterar sus recorridos habituales. En cambio, la luz roja genera un impacto mucho menor sobre estos animales.
En la zona se detectaron siete especies de murciélagos. Aunque ninguna está catalogada como amenazada, algunas son especialmente sensibles a la iluminación de las rutas y calles. Por ese motivo, el municipio decidió modificar el sistema de alumbrado en vez de apagarlo por completo.
El nuevo diseño también fue pensado para evitar un exceso de luz. A lo largo de unos 600 metros se instalaron postes de solo un metro de altura y separados entre sí, creando sectores iluminados y otros más oscuros. De esa manera, los animales pueden desplazarse por la zona sin quedar totalmente expuestos.
Además del beneficio para la fauna, el proyecto apunta a generar conciencia ambiental entre los vecinos. El diseñador de iluminación Philip Jelvard explicó que el color rojo también funciona como una alerta para los transeúntes y automovilistas que les permitirá recordar que se trata de una zona natural especial que el municipio desea proteger y preservar.
La experiencia de esta “ciudad roja” de Dinamarca sin dudas despertó interés en otros países, donde también buscan alternativas para reducir la contaminación lumínica en ciudades y áreas cercanas a espacios verdes.
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