La playa más fiestera de Oriente

Mundo

* Se llama Goa, queda en el sur de India y no tiene nada que ver con la espiritualidad con la que se asocia a ese país.
* Es un verdadero paraíso tropical al que llegan viajeros y turistas de todo el mundo en busca de fiestas descontroladas.

India no es solamente un país de espiritualidad y religiones milenarias hacia donde se dirigen miles de turistas y peregrinos en busca de paz. También recibe extranjeros en busca de fiestas electrónicas en las que todo vale. En Goa, la mística se transforma en una gran fiesta.



Siguiendo la tradición lisérgica tan en boga en los sesentas protagonizada por los primeros hippies que llegaban desde Europa ¡a dedo! y popularizada por los Beatles, ahora los extranjeros se dirigen hacia allí en busca de la fiesta interminable. Eso sí, en avión.



Sucede que los cuatro fantásticos fueron a India en busca de un gurù, tal como muchos lo hacen hoy en día. Hay una gran cantidad de Ashrams (centros espirituales) repartidos por todo el país, y hacia allí llegan curiosos, religiosos, turistas y peregrinos del mundo entero en busca de algún maestro que los guíe en el arduo camino hacia la iluminación. Pero esto no es precisamente lo que encontrarán en este paraíso terrenal.



Durante la temporada invernal, -en verano India es azotada por los monzones- Goa se convierte en un gran centro turístico y en la playa fiestera por excelencia. Hay gente que llega a pasar seis meses en Ibiza  y otros tantos por allí. Los “dueños” de la movida son en general los israelíes, italianos e ingleses, quienes viajan siguiendo la ruta de las raves,  fiestas clandestinas nacidas en galpones abandonados de los suburbios londinenses o de Manchester. 


 


  Durante la temporada invernal, -en verano India es azotada por los monzones- Goa se convierte en un gran centro turístico y en la playa fiestera por excelencia.   

  Fueron los mismos ingleses que colonizaron el país asiático, quienes trasladaron su movida a este epicentro mundial de la espiritualidad. Así podrían combinar la  meditación y el yoga  con drogas alucinógenas y otras yerbas tan populares en la India. Y terminar hablando con alguno de los tantos dioses que habitan suelo y cielo Indio y allanan el camino a la iluminación.


La consigna es bailar junto al mar o dentro de la jungla hasta bien entrado el amanecer, el mediodía, y en ocasiones hasta la noche siguiente. Siempre con algún pareo o similar a mano -con motivos de deidades hindúes preferentemente- para hacer un alto y echarse un sueñito bajo una palmera. O tal vez meditar, hacer yoga o contar la cantidad de estrellas que hay en la vía láctea mientras se aguarda que Krishna, Shiva o Brahma, se aparezcan  caminando por ahí.



Algunas veces estas fiestas se organizan clandestinamente y hay que pagarle un "baksheesh” -coima en criollo- a la policía local.  Las mejores y más esperadas son las “Full Moon party” -fiestas de luna llena, en argentino básico-. El sumum: ver la salida del sol a un lado y la caída de la luna hacia el otro.


 


Las raves de Goa dieron nacimeinto a un estilo musical, el Goa Trance, vertiente de la música electrónica con un sonido psicodélico, muy útil a la hora de "elevarse", según cuentan sus adeptos.


 


  En las raves de Goa se usa mucho el fluorescente en la ropa y en las decoraciones,  con imágenes y dibujos referidos al hinduismo, budismo, chamanismo; y hasta extraterrestres a los cuales mucho esperan con la ilusión de ser abducidos y finalmente lograr el tan ansiado viaje astral.



Junto a los exóticos turistas, -sí, aquí los más exóticos son los extranjeros- también se pliegan a la movida los indios mas modernos (hombres en su mayoría) que bailan y saltan codo a codo intentando cautivar mediante encantos y chamuyo orientales a alguna blonda turista “occidental" que se lo lleve a Holanda, por ejemplo.


 


Este paraíso tropical fue alguna vez colonia portuguesa, por lo que no debe sorprender al visitante encontrar algún nativo que hable portugués. En el caso de quienes hablan español resulta mucho más fácil que balbucear el inglés que no todos saben. Y ni hablar del Hindi –idioma oficial de la India- o el Konkani, lengua oficial de este estado y una más de las veintitrés que allí se hablan. Eso, sin contar los miles de dialectos.

 Si pensaban que la India era un país donde solo se podría alcanzar la iluminación mediante interminables meditaciones y posiciones de yoga extremas; o tal vez deleitar un platillo exótico y comprar alguna artesanía oriental  luego de regatear obligatoriamente el precio a precio de ganga, se equivocan: en India también hay fiesta!


 


                                                                                                              

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