Lo emborrachan e intentan enterrarlo vivo en forma de ofrenda
Por EFE
El martes y el miércoles lo buscó sola porque, según ella, la policía no quiso ayudarla, ya que le dijeron que seguramente estaría bebiendo.
Sin embargo, la esposa no desistió y desde el jueves movilizó a todo el pueblo de Puerto Acosta. Así fue como dieron con él, en un cerro por el que Agustina asegura que ya había pasado.
El hecho de que ya hubieran pasado por el lugar donde encontraron al campesino hace sospechar a su cuñado Félix que "le tenían encerrado en un cuarto y cuando vieron al pueblo movilizado le echaron al cerro".
A Isidro le ofrecieron trabajar en el puente que se proyecta, pero ahora asegura que ya no quiere, pues "cualquier cosa puede pasar", tras estar cerca de haber acabado como ofrenda.
El hombre dice que conoce a quienes le apalearon e intentaron enterrarlo vivo, incluso es capaz de recordar sus nombres y de asegurar que le eligieron a él por su pasado como dirigente sindical campesino.
"Por venganza me quisieron hacer eso", afirma Isidro, que de tan aimara -tímido y respetuoso- que es, se dirige a sus asaltantes como "caballeros", cuando asegura que "tuvo problemas con ellos" cuando era dirigente.
La paliza sufrida por Isidro le provocó heridas por todo el cuerpo, graves en la cabeza, de las que ya fue intervenido quirúrgicamente, y en una rodilla, que requerirá una nueva operación.
El hilillo de voz con el que se expresa este campesino a duras penas le llega para pedir ayuda para pagar el tratamiento hospitalario: "¿De dónde voy a sacar?, mi señora no tiene plata, mis hijos están abandonados en el campo".
Su familia carece de recursos para afrontar los casi 3.000 dólares de la cuenta del hospital y asegura que Isidro no se puede acoger al seguro universal de los bolivianos porque éste sólo cubre a los mayores de 60 años.
Las Más Leídas





Dejá tu comentario