Los globos están, pero el cura no
*Las posibilidades de encontrar vivo al sacerdote disminuyen con el transcurso de los días
Las posibilidades de encontrar vivo al sacerdote católico desaparecido desde el domingo tras intentar cubrir un trayecto aéreo atado a centenares de globos llenos de helio, disminuyen cada día, reconocieron el ayer los equipos de rescate. A pesar de esto, continúan con la búsqueda.
El reverendo Adelir Antonio de Carli sigue desaparecido cuatro días después de despegar de la ciudad portuaria de Paranagua atado a centenares de globos. Llevaba un casco, un traje termal de vuelo, ropa a prueba de agua. Pero no tenía paracaídas.
De Carli intentaba batir una marca de esa especialidad para recaudar fondos para la construcción de un centro de descanso para camioneros, donde los conductores podrían detenerse y recibir apoyo espiritual.
Pero a menos de una hora de vuelo de Carli avisó a su equipo por medio de un teléfono satelital que no podría completar la ruta planeada para arribar a la ciudad de Dourados, a 750 kilómetros (465 millas) de distancia, de acuerdo con declaraciones de José Carlos Boom, un miembro de su equipo.
''Nos dijo que comenzaría a descender sobre el mar, pero nunca dijo que estaba a punto de chocar contra el agua'', declaró Boom. ''Nunca oímos pánico en su voz'', concluyó.
Carli mantuvo contacto con el equipo utilizando un aparato de localización satelital para reportar su posición mientras descendía. Los hizo durante ocho horas, hasta que su teléfono se quedó sin batería. Varias personas fueron a su encuentro casi inmediatamente ''pero desafortunadamente todavía no tenemos idea de dónde pueda estar'', dijo Bom.
Ayer, embarcaciones de la Armada, aviones de la Fuerza Aérea, helicópteros y pesqueros privados reanudaron la búsqueda en el Océano Atlántico frente a la costa meridional brasileña, mientras que los equipos de bomberos buscaron al clérigo en unas montañas boscosas del estado de Santa Catarina.
''Cada vez es más difícil conservar el optimismo'', afirmó Johnny Coelho, comandante del Departamento de Bomberos de Penha, que busca al sacerdote. ''Las posibilidades de encontrarlo vivo disminuyen con cada día que pasa''.
Agregó que otros 30 rescatistas de los bomberos recorren los ''espesos bosques, casi impenetrables'' que cubre las colinas de 400 metros (1.300 pies) de altitud que transcurren paralelas a la costa en busca del sacerdote.
Al contrario que Coelho, los feligreses de la parroquia de de Carli, Sao Cristovao, están convencidos de que será encontrado con vida.
''Estamos más seguros que nunca de que lo encontrarán con vida'', comentó la tesorera de la parroquia Denise Gallas. ''La esperanza es lo último que se pierde''.
Marcio Andre Lichtnow, un instructor de parapente que hace tres años tuvo a de Carli como uno de sus estudiantes, dijo que la desaparición del sacerdote era ''una tragedia anticipada''.
Lichtnow consideró al sacerdote de 41 años ''un individuo fuerte y ansioso que siempre tenía prisa para completar sus labores''.
''Tras dos o tres meses, le pedí que abandonara el curso debido a su personalidad, que no era la ideal para practicar el parapente'', explicó el instructor en una conferencia de telefónica. ''Así que lo sucedido no es una sorpresa''.
Según Lichtnow, días antes de iniciar el vuelo, de Carli se comunicó telefónicamente para contarle sus planes.
''Le dije que los vientos le llevarían hasta Sudáfrica'', dijo Lichtnow. ''Indicó que lo había estudiado todo cuidadosamente y que seguiría adelante. Honestamente creí que bromeaba''.
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