El cardiólogo británico Gerry McCann, padre de la niña Madeleine desaparecida desde el pasado 3 de mayo en el sur de Portugal, dijo sentirse arrepentido de haber dejado sola a su hija en el hotel del balneario donde fue vista por última vez la pequeña.
McCann, de 39 años, declaró a la revista Vanity Fair según consignó la agencia de noticias Ansa, que el mundo "se oscureció" los días posteriores a la desaparición de Maddie.
El médico sostuvo además que desearía poder retroceder en el tiempo y haber pasado cinco minutos más con su hija controlando que Madeleine y sus dos hermanos, los mellizos Sean y Amelie, durmieran bien.
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"Desearía no haber ido al restaurante de tapas. Tendría que haberme quedado en el apartamento aquella noche y permanecer cinco minutos más controlando que ella (Madeleine) dormía bien", agregó.
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Después de la desaparición "el mundo se ennegreció, aunque aparecían pequeños rayos de luz".
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McCann también habló sobre las muchas teorías y especulaciones sobre la desaparición de su hija, que fueron publicadas en los medios de prensa.
"Hubo un gran número de teorías en los medios. Pero lo que me gustaría saber es ¿Quién dice todas esas cosas?", agregó Gerry.
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