El caso de una pareja de novios de la localidad italiana de Tuscia (oeste), que no pudo casarse por la Iglesia católica pues el futuro marido sufrió un accidente que lo dejó parapléjico e impotente, genera una polémica en el país.
Los jóvenes se casaron por civil, mientras que desde la Iglesia se indica que el "problema" no es que el joven sea parapléjico sino que es impotente, una de las causas contempladas por el Vaticano para la anulación de un matrimonio.
El director de comunicación social de la diócesis de Viterbo, Salvatore Ciuo, señaló entrevistado por el canal de televisión Sky TG24, que "ningún obispo, ningún sacerdote puede celebrar un matrimonio cuando sabe en realidad que existe ya una impotencia declarada y certificada".
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La pareja, ambos de 25 años, había preparado su matrimonio por la Iglesia pero dos meses antes de la ceremonia, él sufrió un accidente de tránsito que le dejó parapléjico.
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Los novios siguieron adelante con sus planes de boda y firmaron, tal y como les pidió el párroco de la Iglesia, un documento en el que señalaban ser conscientes de los riesgos y dificultades futuras a las que harían frente, según el diario romano "Il Mesaggero", que publicó el caso.
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El obispo de Viterbo, Lorenzo Chiarinelli, decidió que el matrimonio religioso no se podía celebrar pues no era segura la capacidad de procrear.
Ciuo, señaló además que el joven "antes de casarse y antes del accidente se declaró ateo" y no participó en los cursos prematrimoniales.
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