El pequeño tiene dos años y nació con un mal genético que le impide poner cara seria o fruncir el ceño.
Elliot
Un niño inglés de sólo dos años parece el ejemplo perfecto de lo que debería ser un bebé feliz y sonriente, pero la risa y el gesto de su cara son la expresión de un problema médico por el que no puede ponerse serio.
Elliot Eland, de Preston, en la región inglesa de Lancashire, es uno de los menos de mil pacientes en el Reino Unido que padecen el síndrome de Angelman, que le trajo problemas de aprendizaje y un aspecto de aparente felicidad imborrable, informó el sitio The Sun.
"Al final, sólo querés que tu hijo esté feliz y en el caso de Elliot él siempre lo está", explicó la madre del chico, Gale, de 41 años. Pero aunque no hay nada más reconfortante que la sonrisa de un niño, la condición del pequeño implica que nunca aprenderá a hablar ni caminará.
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"Nunca será capaz de hablar, pero hicimos un curso de lenguaje de señas con la esperanza de poder comunicarnos", explicó Gale en referencia a los esfuerzos que hacen ella y su marido, Craig, de 34 años.
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"Muchos chicos con síndrome de Angelman se comunican a través de iPads así que estamos ahorrando para comprar uno", reveló la mujer.
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"Cuando nos sentimos deprimidos la risa de Elliot nos mantiene en carrera. Sólo tenés que mirarlo y su felicidad te invade", expresó su madre.
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