Los secretos del ataúd de la reina Isabel II

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Su peso, sus arreglos y el particular sistema mediante el cual fue construido el féretro.

El histórico funeral de la reina Isabel II del Reino Unido, quien murió el 8 de septiembre a los 96 años, finalizó al mediodía en la Abadía de Westminster ante la presencia de decenas de dignatarios mundiales y miembros de familias reales de todo el mundo.

El ataúd de la monarca salió de la Abadía de Westminster al finalizar el servicio fúnebre y su féretro, envuelto en banderas y coronado por la Corona Imperial de Estado, fue trasladado de la iglesia nuevamente en el carruaje para dar comienzo a la procesión que la llevará a través de Londres hacia el Castillo de Windsor para un segundo servicio y entierro.

El féretro se encontraba cubierto por la corona, el cetro y el orbe y fue trasladado sobre un afuste de la Royal Navy tirado por decenas de marinos.

funeral reina isabel

El ataúd fue fabricado hace más de 30 años por una empresa que también construyó el de Felipe de Edimburgo, Freddie Mercury y Jimi Hendrix.

Henry Smith lo fabricó utilizando un método llamado caparazón y caja de plomo, en el que un ataúd “interior” se hace de madera, se cubre con plomo y luego se coloca dentro de un ataúd exterior.

Este sistema evita que entre humedad una vez que sea enterrado en la cripta en la capilla real en Windsor.

"El plomo ayuda a mantener fuera la humedad y a preservar el cuerpo durante más tiempo y a evitar que se escapen los olores y las toxinas de un cadáver”, dijo Julie Anne Taddeo, profesora de investigación de historia en la Universidad de Maryland.

“Su ataúd estuvo expuesto durante muchos días y realizó un largo viaje hasta su lugar de descanso final”, agregó respecto a la conservación del cuerpo de la reina Isabel II.

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La empresa funeraria cerró sus puertas y en 1991 el ataúd pasó a manos de Leverton & Sons, empresa se convirtió en funeraria de la familia real.

En 2018, Andrew Leverton contó a The Times que el ataúd estaba fabricado con roble inglés “muy difícil de conseguir” y “demasiado caro”.

Debido a su peso, el ataúd tuvo que ser transportado por ocho militares, en vez de los seis habituales.

Los soldados comenzaron a cargar los féretros de los monarcas británicos fallecidos tras un incidente ocurrido en 1901, cuando los caballos que tiraban del catafalco de la reina Victoria se asustaron y su féretro estuvo a punto de desparramarse por la calle.

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