Danny Cooke, un director de cine y fotógrafo de Gran Bretaña, estuvo una semana en Chernóbil para capturar todas las imágenes posibles para un documental de la ciudad que le encargó la cadena CBS. Los resultados, tomados con una cámara y un drone, son los de una ciudad completamente deshabitada y con un aspecto apocaliptico.
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