Ahora será el territorio estadounidense samoano el que tendrá estos lugares significativos, pero en contraposición, los habitantes de Samoa, Tokelau y la Isla Kiritimati serán los primeros en recibir el Año Nuevo.
La medida fue propuesta el pasado mayo por el primer ministro samoano, Tuilaepa Sailele, quien dijo entonces que cada semana se perdían dos días de negocios porque cuando en su país es viernes, en Nueva Zelanda y Australia es sábado y a las horas del domingo en las que sus compatriotas van a la Iglesia, en Sídney y Wellington ya trabajan dado que es lunes.
La economía de Samoa depende de la agricultura, las remesas de samoanos residentes en el extranjero - la mayoría de ellos en Australia y Nueva Zelanda-, una emergente industria turística y el creciente comercio con los países de Oceanía, China y Singapur.
Además de samoanos escépticos también hay quienes están molestos con la medida, sobre todo los fieles de la Iglesia Adventista del Séptimo Día que consideran que la línea de cambio de fecha es solo imaginaria y sostienen que su aplicación atenta contra el ciclo de la creación de Dios en una semana.
"Dios no reconocerá nuestro derecho arbitrario de eliminar un día del calendario, eliminando el ciclo semanal. Los adventistas del séptimo día no reconoceremos este cambio", apuntó Noeline Cutts en una carta dirigida en octubre pasado al Samoan Observer.
La línea internacional del cambio de fecha, inventada por el escocés Sandford Fleming a finales del siglo XIX, se sitúa en la línea de 180 grados de longitud y atraviesa imaginariamente en zig zag el océano Pacífico.
Ésta se fijó en la conferencia celebrada en Washington en 1884, organizada para decidir cuál tenía que ser el primer meridiano, si el de París o el de Londres.
El defensor de Greenwich, Richard Strachey, sugirió entonces que el cambio de fecha debería pasar "en un lugar deshabitado de la Tierra y no en el centro de la civilización".
Ocho años después, el entonces gobernante del archipiélago, Malietoa Laupepa, decidió poner Samoa en el huso actual para facilitar el comercio con Estados Unidos.
Kiribati, cerca a Samoa, decidió en 1995 mover la línea internacional de cambio de fecha y unificar el tiempo en el archipiélago donde la parte occidental estaba 22 horas adelantado respecto a la zona este.





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