Líderes del G20 dialogan para evitar un ataque en Siria

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La presidente Cristina Fernández y el papa Francisco, que envió una carta este jueves, ya expresaron su rechazo a una intervención militar estadounidense.

Los líderes y ministros de Relaciones exteriores presentes en la cumbre del G-20 en San Petersburgo intensificaron sus contactos para evitar un ataque militar estadounidense contra Siria, en línea con el rechazo que expresaron Cristina Fernández y el papa Francisco.

El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, emprendió este viernes a la mañana una ronda de encuentros bilaterales con sus colegas de China, Canadá, Francia y Turquía.

Después invitará a un almuerzo a los responsables de Exteriores al que asistirán también el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y su representante especial para el conflicto sirio, Lajdar Brahimi.

El jefe de la ONU reiteró a los mandatarios su advertencia de que una acción armada contra Siria sólo agravará la situación humanitaria en ese país, y les instó a llegar a un acuerdo para convocar cuanto antes una conferencia de paz en Ginebra. En esa línea se expresaron la Presidente al arribar a San Petersburgo en diálogo con la prensa y a través de las redes sociales. "Pretender que no haya más muertos provocando más muertos es una paradoja o un ejercicio de cinismo", escribió en su cuenta de Facebook. En tanto, el papa Francisco envió una carta a los líderes que participan en la cumbre donde pidió que"abandonen cualquier pretensión de una solución militar".

Para recabar respaldo a esta iniciativa, Ban Ki-Moon se reunió con la canciller alemana, Angela Merkel, con la que trató "acerca del conflicto en Siria, el agravamiento de la crisis humanitaria y la investigación sobre el empleo de armas químicas", según informó un vocero de la ONU.

También mantuvo otra reunión bilateral centrada en Siria con el presidente de Francia, Francois Hollande, a la que asistieron Brahimi, y el ministro de Exteriores francés, Laurent Fabius.

Francia es actualmente el único país europeo dispuesto a participar en una intervención militar contra Siria, si el Congreso de Estados Unidos autoriza al presidente Barack Obama a lanzarla, aún sin el aval de la ONU.

Ban Ki-Moon "informó a Hollande acerca de la investigación llevada a cabo sobre el terreno por inspectores de la ONU" sobre lo sucedido el pasado 21 de agosto, cuando supuestamente las tropas sirias emplearon armas químicas matando a más de 1.400 personas cerca de Damasco.

En su actividad frenética para tratar de privilegiar la vía del arreglo político, el secretario general de la ONU se reunió también con el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, que como Hollande es uno de los líderes más inclinados a actuar contra Al Asad.

Aunque la crisis siria estaba oficialmente fuera de la agenda de la cumbre, el asunto se coló definitivamente en los trabajos, y en la noche del jueves los mandatarios discutieron sobre ello en la cena que tuvieron juntos.

El ágape sólo confirmó las divergencias existentes sobre Siria y las "fuerzas estuvieron dividas casi a partes iguales", según informó el vocero del Kremlin, Dmitri Peskov.

"Una serie de países defendió el punto de vista de adoptar medidas apresuradas contra Siria, sin tener en cuenta a los organismos internacionales", dijo Peskov.

Agregó que "otra serie de Estados llamó a no devaluar el derecho internacional y a no olvidar que solo el Consejo de Seguridad de la ONU tiene derecho a adoptar la decisión de emplear la fuerza militar".

Aunque el primer ministro británico, David Cameron -aliado de Obama pero atado de pies y manos para sumarse a una intervención en Siria por el rechazo de su parlamento- aseguró que tienen nuevas pruebas de que Asad empleó gas sarín.

El presidente de EEUU tenía este viernes previstas sendas reuniones bilaterales en San Petersburgo, con su colega chino, Xi Jinping, opuesto como Rusia a una acción militar contra Siria sin el aval del Consejo de Seguridad de la ONU, y con el francés Hollande.

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