Toma fuerza la hipótesis de una falla técnica en la catástrofe

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*El avión emitió 24 señales de anomalías antes de salir de la zona aérea de Rio de Janeiro.
*Una falla en los sensores de velocidad sería la clave.

El avión Airbus accidentado el pasado lunes emitió 24 señales de anomalías en sus sistemas durante los cuatro minutos previos a que saliera de la zona de localización del radar de Río de Janeiro, informaron hoy los investigadores franceses.

Aunque por el momento no se puede establecer la causa de estas anomalías, los investigadores indicaron que el día del siniestro las condiciones meteorológicas no eran "particularmente excepcionales".

A las señales de anomalías descubiertas por los investigadores franceses, se suma el presunto congelamiento de tres diminutos orificios de menos de un centímetro de diámetro, situados bajo la trompa del avión, lo que pudo haber ocasionado el accidente fatal del Airbus 330 que desapareció en medio del océano Atlántico con 228 personas a bordo.

Según publica hoy el diario La Nación, esos orificios -en realidad sensores de velocidad-, son mencionados cada vez con más insistencia como el punto crucial en el proceso de interpretación de la veintena de mensajes emitidos en los últimos minutos de vuelo por el sistema automático de comunicación (Acars).

Horas antes, Airbus también lanzó una recomendación a sus clientes. El constructor del A330 recuerda que, en caso de dudas sobre la veracidad de las informaciones indicadas por el instrumental, las tripulaciones deben respetar los manuales de vuelo.

Esa recomendación, validada por la Oficina de Investigación y Análisis (BEA), encargada de hallar las causas de la catástrofe, no implica que los pilotos del vuelo AF447 hayan cometido errores, sino que los instrumentos de la aeronave funcionaban mal.

Poco antes de las 2 del lunes pasado, el avión había recorrido unos 3000 kilómetros. El piloto automático estaba conectado. Una de las últimas comunicaciones radiales señala la entrada en una zona de fuertes turbulencias. La nave conservaba su rumbo sin tratar de evitar la tormenta que se encontraba en su camino. Aún se ignora por qué.

A las 2.10, se precisa que el "piloto automático está desconectado". El sistema pudo haber sido desconectado por la tripulación, que quiso cambiar de rumbo o trató de controlar manualmente el avión. Pero también pude haber sido la computadora de a bordo que tomó esa decisión en función de las informaciones que tenía.

Al mismo tiempo, el Acars anunció la pérdida de los indicadores de velocidad, la avería más grave. "Esto quiere decir que los tres sensores de velocidad se congelaron porque los sistemas de deshielo no funcionaron", explica el informe del Sindicato Nacional de Mecánicos de Aviación Civil. Ese desperfecto provocó a su vez la inutilización del calculador encargado de medir la velocidad del vuelo y puede también llegar a perturbar el funcionamiento del piloto automático.

Luego, en sólo cuatro minutos, se sucedió una cadena de hechos que derivó en el trágico desenlace.

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