Maduro pone fin a la venta racionada de alimentos

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El presidente venezolano ordenó dejar sin efecto la medida aplicada en el estado de Zulia y afirmó que "la solución a los problemas económicos" está en la producción y no en el racionamiento.

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, puso fin a la iniciativa aplicada en el estado Zulia (noroeste) de vender alimentos de manera racionada y controlar la compraventa valiéndose de un chip.

"Ya le he dado instrucciones a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) para que supervise los supermercados", donde se comenzó a instalar unos chips y "si es verdad que en Maracaibo se empezó a aplicar que se deje de aplicar inmediatamente", ordenó el jefe del Estado en un acto público televisado.

El gobernante remarcó que "la solución a los problemas económicos" tales como la escasez de productos de consumo masivo, lo que atribuyó a un "sobrecalentamiento del consumo", está en "producir, producir y producir" y no en medidas de racionamiento.

"¿Un chip? No. esa no es la solución. Yo rechazo absolutamente si hay algún funcionario del tipo que sea" haya puesto en marcha una iniciativa en ese sentido, añadió Maduro en alusión al gobernador del estado Zulia, Francisco Arias Cárdenas, dirigente regional del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) que él lidera.

La instalación del chip en las cajas de los supermercados fue informada el lunes pasado por el secretario de Gobierno de Zulia, Blagdimir Labrador, al confirmar a la prensa de Maracaibo que próximamente se decidiría "la periodicidad y la cantidad" máxima de productos que podrían ser vendidos a cada persona con ese sistema.

Un día después, el presidente de la Asociación Zuliana de Supermercados y Afines (Azusa), Andrés de Cándido, confirmó a Efe la iniciativa y reveló que el racionamiento iba a ser puesto en marcha de manera experimental a partir del próximo lunes.

El titular del gremio empresarial añadió que la venta racionada fue presentada por la Gobernación de Zulia como una medida para combatir el contrabando, para lo cual el chip permitía identificar plenamente al comprador e impedirle repetir compras en los supermercados durante un mismo día o una misma semana. Arias insistió en que no se trataba de un racionamiento, sino de un "mecanismo de control" y de lucha al contrabando y al desabastecimiento.

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