Cristina vetó una ley de protección de glaciares antes de irse a EEUU

14 de noviembre de 2008

La presidente Cristina Kirchner vetó ayer una ley promulgada el 22 de ocrubre pasado con el fin de proteger todos los glaciares de la Argentina, y dejó a las masas de hielo de todo el territorio –verdaderos reservorios de agua dulce, oro, cobre y otros tesoros– sin un marco jurídico que las preserve.

Según consigna el diario Crítica en su edición de hoy, la medida "caldeó los ánimos de los legisladores que votaron por unanimidad a favor del proyecto –y que ahora se autoconvocaron para discutir qué hacer– , enfureció a los ambientalistas locales y provocó satisfacción entre operadores políticos y lobbistas del sector minero, claramente, la industria más perjudicada por la ley ahora vetada".


 


La primera voz crítica que se hizo oir fue la de la ex diputada Marta Maffei, quien calificó de "corruptos" los intereses económicos que argumentó el Gobierno nacional para dejar sin efecto la norma. Destacó además que "hay expertos que le han hecho firmar una barbaridad a la Presidenta, ignorando y desconociendo las investigaciones de los científicos argentinos".


 


En su artículo sexto, la norma prohibía las actividades que pudieran afectar la condición natural de los glaciares y que implicaran su destrucción o traslado. "Sin vueltas, vedaba la exploración y explotación minera o petrolífera", opina el matutino.

Pero en el Gobierno escucharon los reparos de la Secretaría de Minería de la Nación, cuyo titular, el ingeniero Jorge Mayoral fue denunciado por poseer acciones en empresas del mismo sector que regula, y avanzaron con la anulación. En su decreto, la Presidenta dice que de acuerdo con lo expresado por ese organismo “el establecimiento de presupuestos mínimos no puede limitarse a la absoluta prohibición de actividades”.

El veto de Cristina continúa: “En este sentido –dice– la prohibición de la exploración y explotación minera o petrolífera, incluyendo aquellas que se desarrollen en el ambiente periglacial saturado en hielo, daría preeminencia a los aspectos ambientales por encima de actividades que podrían autorizarse y desarrollarse en perfecto cuidado del medio ambiente”. Lo que no dice, en realidad, es que su decisión favorece un negocio de tres mil millones de dólares.