El blue se mantendrá caliente este por la escasez de divisas y la emisión monetaria


Escribe Belén Olaiz (*)

Tras marcar el dólar blue un nuevo récord la semana pasada luego de la ampliación y extensión del pago adicional a operaciones de turismo implementada por la AFIP a mediados de marzo pasado, la discusión sobre el mercado cambiario volvió al centro de la escena.

La respuesta oficial frente a la escalada del paralelo siguió orientada a minimizar la importancia de los sucesos, con el argumento de que bajar su cotización significaría subsidiar a la clase media y que, por tanto, no hay un techo para su precio.
Mientras tanto, la estrategia del gobierno continuó procurando un mayor ritmo de depreciación de la moneda local frente al dólar en el circuito oficial.

Si bien esta decisión ya se había anticipado a la segunda mitad del año pasado, cuando la tasa de depreciación mensual analizada promedió un 18% versus el 11% del semestre previo, este comportamiento se agudizó durante los primeros tres meses de este año, cuando en términos anualizados la depreciación del peso promedió un 20%.

Y a esto se sumaron presiones sobre los productores agropecuarios para que declaren sus tenencias de granos, con el objetivo de adelantar la liquidación que de aire al Central en el mercado oficial.

Ahora bien, en este contexto, la pregunta obligada es qué puede pasar en el futuro. Y la respuesta no es sencilla, dado que se trata de un mercado cuyo comportamiento es muy volátil. Es que su reducida dimensión suele magnificar las variaciones en los precios, lo que le da mayor relevancia en cuanto a su efecto sobre la coordinación de expectativas. De todos modos, habrá que tener en cuenta distintos factores que seguramente afectarán su evolución futura.

La liquidación del agro debería proveer cierto alivio al mercado oficial, quitando algo de presiones sobre el blue. Aunque este efecto podría no ser tan significativo si los productores agropecuarios decidieran no liquidar parte de la cosecha a la espera de una cotización más alta del dólar oficial. De hecho, la soja se ha convertido en una reserva de valor para el productor agropecuario (lo producido puede conservarse sin demasiadas dificultades hasta por dos años), y en este concepto podrían guardarse hasta 8 millones de las 48 millones de toneladas proyectadas para este año.

Dado lo anterior, y teniendo en cuenta que las necesidades de divisas han ido in crescendo por las mayores importaciones energéticas, hoy parece difícil esperar una moderación de las restricciones que rigen sobre el mercado cambiario. En este sentido, cuanto más apriete el cepo sobre el mercado oficial, existirán mayores presiones sobre el paralelo dado que se obligará a concentrar más operaciones en el blue.

Pero además, también pesará el ritmo al que continúen operando las cuestiones de fondo. Esto es, cuanto más se emita para financiar al Tesoro más se recalentará el paralelo. El punto de partida es una tasa de emisión muy alta en la última parte de 2012 y una moderación en los primeros meses de este año (que no se reflejó, sin embargo, en una menor brecha).

Pero va a ser difícil que se mantenga esta tendencia, porque el gobierno va a querer reponer reservas con los dólares de la cosecha, y el Tesoro va a necesitar financiamiento para apuntalar el consumo de cara a las elecciones. Además, hay que tener en cuenta que seguir esterilizando como ahora se traducirá -más tarde o más temprano- en una suba de tasas, que también va en contra del objetivo electoral.

Con todo, razones tanto de fondo como de forma seguirán operando para mantener al dólar paralelo en el centro de la escena. En particular, la ausencia de una estrategia oficial en materia cambiaria, y de la concreción de las correcciones necesarias a nivel macroeconómico seguirán poniendo presiones sobre el blue, y complicando a las autoridades en su intento de mantener la calma de cara a las elecciones.

(*) Economista de la consultora Abeceb.com

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