El triunfo del marketing por sobre la necesidad

El legislador porteño Adrián Camps asegura que el jefe de gobierno porteño prioriza aquellas "obras visibles" de modo de abonar su proyecto presidencialista por sobre las inversiones que salvan vidas.

Escribe Adrián Camps (*)

El gobierno de Mauricio Macri privilegia la realización de obras que nadie en la Ciudad reclama, destruye espacios verdes y no invierte para resolver el gravísimo problema de las inundaciones.

Hoy tenemos que lamentar en nuestra Ciudad la muerte de 6 personas y la pérdida de importantísimos bienes en diversos barrios. La gestión del PRO ya lleva más de cinco años y siguen pendientes de realización las obras en la cuenca del arroyo Vega. También se han registrado gravísimas inundaciones en la zona del arroyo Medrano (Saavedra), algo totalmente inusual; un fenómeno que podría deberse a fallas en el mantenimiento del canal entubado. El Maldonado desbordó en parte de su cauce. La zona sur no recibió el mismo tratamiento mediático que la norte pero puedo afirmar, porque estuve presente con posterioridad, que el nivel del agua superó el metro y medio en el barrio Cildañez, privando de sus bienes a miles de personas de bajos recursos.

Macri y sus ministros siguen sosteniendo que estas catástrofes climáticas se producen cada 10 años, 20 años o 100 años. De esta forma justifican la inacción bajo el principio de que no se justifica invertir importantes sumas de dinero para mitigar los efectos de fenómenos que ocurren muy de vez en cuando. La realidad muestra lo contrario, el cambio climático llegó para quedarse y todos los años sufrimos una o más inundaciones de magnitud.

El otro gran argumento para la no realización de las obras es la falta de aval del Gobierno Nacional a los créditos que la Ciudad debe tramitar ante los organismos internacionales. Aquí también  se oculta la verdad, porque el Poder Ejecutivo ha dispuesto de fondos suficientes para llevar a cabo los emprendimientos. Las obras del Arroyo Vega tiene un costo de 130 millones de dólares; están conformadas por un canal aliviador de 8 kilómetros, que correría bajo la calle La Pampa; 32 Kms de canales secundarios y un cilindro de desagote a instalarse en la desembocadura sobre el Río de la Plata. El Medrano, a su vez requiere la construcción de canales aliviadores paralelos al cauce actual que se interconectarían con otros provenientes de la Provincia de Buenos Aires.

En su sesión del día 1º de noviembre de 2012 la Legislatura, prácticamente por unanimidad, autorizó al poder ejecutivo a endeudarse por 250 millones de dólares para la realización de obras hidráulicas en el Vega y el Medrano. La ley aprobada permitía tramitar el préstamo por vías alternativas si el Gobierno Nacional no avalaba las solicitudes ante el Banco Mundial. La semana pasada, antes de la trágica inundación, fueron suscriptas las garantías.

En 2012 el gobierno de la Ciudad, según lo manifestado por el auditor Eduardo Epszteyn,  sub ejecutó el presupuesto para obras hidráulicas en más de 200 millones de pesos; para el 2013 se asignaron solo 26 millones de pesos, una cifra insignificante.

Mientras se retacean los fondos para emprender las obras más urgentes, sobran recursos para realizar el llamado metrobús de la Avda 9 de Julio a un costo de 166 millones de pesos; 8 millones para cada parada, destruyendo espacios arbolados para reemplazarlos por cemento. También  había recursos para construir juegos de agua, sobre plataforma de cemento, en el Parque Saavedra, plena zona inundada, una verdadera burla que no se concretó por la resistencia de los vecinos.

La Ciudad también cuenta con importantes fondos, obtenidos de préstamos, asignados inicialmente para la red de subterráneos y que aún no fueron utilizados por retrasos en las obras. Parte de ese dinero, unos 100 millones de dólares se derivaron para construir los llamados "sapitos", pasos bajo nivel que permitían el paso de un solo auto y no reemplazaban barreras; muchos no llegaron a concretarse debido a la oposición de los vecinos que se ampararon ante la justicia.

También es importante que la Ciudad tenga una política para mitigar las inundaciones, protegiendo y ampliando los espacios verdes absorbentes. Se ha construido una gigantesca superficie impermeabilizada en zonas que pertenecían al área de inundación de los arroyos. Permanentemente este gobierno reemplaza espacios parquizados y/o arbolados por cemento. Los ejemplos más emblemáticos son los carriles para colectivos (mal llamados metrobuses) tanto de la 9 de Julio como del Sur, que pretenden arrasar, y en muchos lugares ya lo han hecho, cientos de árboles, plazas y plazoletas. Es característica permanente de este gobierno el  avance del gris y del amarillo sobre los parques: Canchas de skate o de longboard,  centros saludables, calles interiores, gimnasios, juegos de vanguardia y de agua; cemento y más cemento.  No debemos olvidar también las políticas de reemplazo de adoquines por asfalto, disminuyendo la capacidad de absorción

En una de sus conferencias de prensa, brindadas luego de la catástrofe, Mauricio Macri afirmó que tenían que empezar a hacer obras que no se ven pero salvan vidas. Es un crudo reconocimiento de que hasta ahora venían haciendo todo lo contrario; obras visibles, con criterio de marketing, utilizando fondos públicos para favorecer a empresas concesionarias. La cruda realidad golpeó esta vez con fuerza, el debate traspasó la temática ecologista e hidráulica para abordar cuestiones mucho más esenciales; seis personas perdieron sus vidas y cientos de miles  sus bienes, debido a esta forma inhumana e interesada de concebir la gestión pública. 

(*) Adrián Camps es legislador de la ciudad de Buenos Aires por el Partido Socialista Auténtico

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