Hay incertidumbre sobre el empuje del consumo en 2014
Escribe Soledad Pérez Duhalde
De este modo, se resolvió un ajuste de la asignación universal por hijo y un aumento de los topes para el cobro de las asignaciones familiares a entrar en efecto en el inicio del segundo semestre del año. Este ajuste fue sustancial: las asignaciones fueron incrementadas en nada menos que un 35%, en tanto que los topes para las asignaciones fueron elevados en un 20%.
Pero además se tomaron algunas medidas de carácter impositivo destinadas a favorecer a la clase media. Si bien las mismas pueden ser tachadas de electoralistas por haber sido implementadas luego del espaldarazo electoral que supuso el resultado de las elecciones primarias en agosto, y a pocas semanas de los comicios de octubre, también es cierto que las mismas venían siendo reclamadas hacia ya un tiempo.
El ajuste vino de la mano de un incremento del mínimo no imponible de 20% para la cuarta categoría del impuesto a las ganancias, esto es para los trabajadores en relación de dependencia que están alcanzados por este tributo, sumado a una exención para aquellos salarios brutos inferiores a los $15.000 para la que no se discrimina por estado civil del contribuyente. Se estima que el ajuste costará al gobierno poco menos de $5.000 millones sólo en el último cuatrimestre del año, dinero que se vería volcado al mercado y que podría ser destinado tanto a apuntalar el consumo como a fogonear la cotización en el mercado paralelo del dólar.
En esta misma línea, se dispuso un ajuste en las categorías del monotributo que buscar compensar por el aumento en la carga tributaria que causo la inflación. Por un lado este ajuste permite que los contribuyentes que debían salir de la cobertura del tributo por el aumento en su facturación nominal puedan permanecer en el mismo. Por el otro, redunda en una reducción en la presión tributaria sobre los contribuyentes que continúan siendo amparados por el marco del tributo. El costo fiscal de la medida es muy inferior al de la exención de ganancias aunque igualmente supone echar algo de combustible al consumo.
Cabe destacar que por su peso en el producto, la evolución del consumo privado es clave en los movimientos que registra el nivel de actividad en general. Este año parece estar cerrado, pero su desempeño permanece incierto de cara a 2014.
(*) Coordinadora de Análisis Económico de la consultora Abeceb
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