Inundaciones, ¿un problema excepcional o recurrente?
Andrea Catenazzi, arquitecta y especialista en planificación y gestión de políticas sociales, cuestiona el modelo de desarrollo urbano y la insuficiente inversión en infraestructura.
Escribe Andrea Catenazzi (*)
A horas de las inundaciones registradas en la ciudad de Buenos Aires, en varios municipios del conurbano, también en la ciudad de La Plata y sus alrededores, las consecuencias devastadoras nos enfrentan a un problema que no puede ser calificado de extraordinario. No se trata sólo de un problema de cantidad de milímetros de agua de lluvia acumulada o del récord histórico de inundaciones, se trata del modelo de desarrollo urbano y de la insuficiente inversión del Gobierno de la Ciudad en obras de infraestructura.
Sobre el juego de intereses económicos del mercado inmobiliario que ha sido el principal agente urbanizador del área metropolitana, la planificación urbana y la gestión de recursos hídricos podrían ser herramientas de una política pública con capacidad de orientar un modelo de crecimiento urbano que reconozca las condiciones geográficas del territorio y vigile la relación de la ciudad con los ríos que la atraviesan.
Sin embargo, estos problemas parecieran encontrarse en los márgenes de la agenda de gobierno, con explicaciones coyunturales ante las situaciones de emergencia y sin un replanteo de las causas estructurales y una revisión de las prioridades de inversión pública.
La Argentina es un país tempranamente urbanizado con una distribución territorial que desde su origen fue notoriamente desigual. Desde la planificación urbana, este proceso tuvo explicaciones cambiantes y también fue diferente la capacidad de transformación atribuida a la práctica de la planificación.
Si a mediados de los años cincuenta, el problema era el crecimiento "descontrolado" de las ciudades y la solución, una confianza plena en la planificación para ordenarlas; los años ochenta profundizaron la discusión sobre los resultados de esos planes teniendo como horizonte el desafío de renovar la planificación urbana incluyendo la consideración de lo ambiental en el contexto de la nueva democracia.
Los años neoliberales trajeron consigo el auge de la cultura de la desregulación, pero en los últimos años, con la recuperación del Estado la planificación urbana y ambiental ha actualizado su vigencia aunque todavía predominan los planes y las normativas urbanas que se adecuan a los procesos territoriales existentes. Son pocos los ejemplos donde se asume el proceso de planificación desde un enfoque de gestión activa del territorio, es decir que se proponga cambiar las dinámicas de exclusión y promueva nuevas formas integración urbana y ambiental.
En síntesis, las recurrentes explicaciones acerca de la excepcionalidad de las inundaciones constituyen una contradicción flagrante que justifica las consecuencias de un modelo de ciudad donde muchos no tienen lugar y nos obligan a ampliar y densificar un debate impostergable.
*Es arquitecta especialista en planificación y gestión de políticas sociales por la Universidad de Buenos Aires, docente e investigadora de varias universidades públicas y asesora de organismos públicos en materia de planificación urbana.
Temas
Las Más Leídas


Dejá tu comentario