La inclusión social no se negocia
Escribe Javier Cernadas
Luego de 48 días, Cristina Fernández de Kirchner volvió al ejercicio de la presidencia de la Nación y puso fin a las especulaciones, no sólo sobre cuestiones políticas y de gestión sino también acerca de su estado de salud y su efectiva recuperación.
Así, con fuerte énfasis en lo económico, el vocero presidencial anunció importantes cambios en el gabinete nacional. El gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, reemplazará a Juan Manuel Abal Medina en la Jefatura de Gabinete; Axel Kicillof fue designado Ministro de Economía; Juan Carlos Fábrega será presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y Juan Ignacio Forlón (actual titular de Nación Seguros) lo sucederá al frente en el Banco Nación.
Por su parte, Hernán Lorenzino tendrá a su cargo la nueva Unidad Ejecutiva de Reestructuración de Deuda y será propuesto como embajador ante la Unión Europea mientras que el actual titular del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuario (INTA), Carlos Casamiquela, será el nuevo Ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca.
Los cambios en el "equipo económico" reafirman que la dirección política de la economía es definida por Cristina Fernández y pone de manifiesto que el kirchnerismo no cambiará el rumbo iniciado en 2003 sino que, por el contrario, se relanzará para afrontar los desafíos políticos y económicos actuales.
Sin dudas, las modificaciones son importantes y generan expectativas; pero no debemos perder de vista que la noticia más trascendental es que volvió Cristina, que goza de buena salud y que, a pesar de las malintencionadas especulaciones, volvió para asumir plenamente sus funciones. Ella es la conductora del proyecto político y la única con legítimas facultades para tomar decisiones respecto a su equipo de colaboradores.
Los nombramientos desestiman toda posibilidad de cambio de rumbo y expresan un claro mensaje para los detractores del modelo económico kirchnerista: "no volvemos para atrás".
Sin embargo, resulta imprudente realizar pronósticos o conjeturas en torno a futuras medidas antes de que los funcionarios siquiera asuman sus nuevos cargos. Es por esto que no hay que anticiparse ni hacer especulaciones, sino más bien esperar anuncios oficiales, no sobre la base de "recetas" liberales que proponen opositores sino más bien tendientes a profundizar el modelo de desarrollo con inclusión social. Eso es lo más seguro dentro de un conjunto de medidas económicas que seguramente se tomarán, pero que se piensan desde la política y no en consultoras u organismos multilaterales de crédito.
Ladran Sancho, señal que cabalgamosDeterminados medios de comunicación y dirigentes de diferentes fuerzas políticas opositoras se encargaron de criticar la designación de Axel Kicillof al frente de la cartera de Economía, que es sin dudas la que más expectativa genera junto con la del nuevo Jefe de Gabinete. También se lamentaron de que "se mantendrán las mismas políticas", que "son cambios que no cambian nada" o que "Cristina volvió pero no cambió".
Asimismo, la Sociedad Rural esbozó el reclamo de eliminación de las retenciones a las exportaciones al nuevo equipo económico en general y al entrante Ministro de Agricultura en particular. Todas estas declaraciones no son más que las expresiones del poder económico que pretende imponer condiciones al poder político.
El rumbo está claroLa presidenta volvió y retomó las riendas de la economía con cambios en el gabinete que muestran la decisión de profundizar el modelo. El rumbo está claro desde 2003 pero deben afrontarse temas de coyuntura definiendo nuevas herramientas que permitan resolver el frente externo, sin las recomendaciones del clásico ajuste, en un contexto internacional complicado.
Es indudable que desde la llegada del kirchnerismo en 2003, la Argentina dejó de ser gobernada por los mercados y el Fondo Monetario Internacional (FMI) y que las decisiones se toman desde la presidencia. Es por eso que pueden darse estos debates, reflexiones y hasta pronósticos precipitados acerca de definiciones futuras, pero con una premisa fundamental: la inclusión social no se negocia.
(*) Licenciado en Comercio Internacional (UNLaM) e integrante del Grupo de Estudios de Economía Nacional y Popular (GEENaP).
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