"Lo que se está inaugurando es soberanía"


Escribe Lucía Giambroni (*)

En la sede de INVAP en Bariloche se lanzó el Plan Nacional integral "Argentina Aeroespacial" y el Centro de Ensayos de alta tecnología -creado en asociación con la empresa estatal de telecomunicaciones Arsat- donde actualmente se están desarrollando tres satélites, dos de telecomunicaciones y otro de observación. El país ahora apuesta a desarrollar las tareas de diseño, construcción y operación de satélites llamados geoestacionarios -tareas que actualmente solo se realizan en 7 países del mundo-.  El objetivo principal es disponer de dispositivos comunicacionales propios para brindar servicios de telefonía y datos, Internet y TV a usuarios en todo el territorio nacional, e incluso para el Cono Sur.

INVAP es una empresa estatal creada en 1970 a partir de un convenio firmado entre la Comisión Nacional de Energía Atómica de Argentina (CNEA) y el Gobierno de la Provincia de Río Negro. Recientemente se publicó el balance de la compañía, que exhibe una facturación de 1400 millones de pesos, correspondientes al ejercicio 2012-.2013, y cuenta además con una cartera de contratos firmados y pendientes de ejecución por aproximadamente 3.000 millones de pesos.

La empresa es hoy un claro ejemplo que pone de manifiesto los resultados de diez años de políticas nacionales en materia industrial y de desarrollo tecnológico. El total actual de trabajadores de INVAP es de 1100, en tanto en 2003 eran solo 330 empleados. Y mientras en 2003 se facturaban 30 millones de dólares al año, ese monto asciende hoy a 240 millones de dólares aproximadamente. La compañía reinvierte además el 90% de sus ganancias en financiar el crecimiento con infraestructura, y un 10% como bono de participación en las ganancias de igual monto para todos sus empleados.

Arsat nació en abril de 2006, bajo el gobierno de Néstor Kirchner, para tomar control del servicio satelital, en reemplazo de Nahuelsat, un consorcio privado encabezado por la alemana DaimlerChrysler Aerospace (hoy, Airbus) y la italiana Finmeccanica, que además del alto endeudamiento al que habían llevado a la compañía, incumplieron la ocupación del orbital 81º Oeste -por un satélite que nunca se lanzó- comprometiendo la asignación de ese espacio que tenía Argentina. La empresa depende del Ministerio de Planificación, que encabeza Julio De Vido, que además sumó como contratista a Invap.

Para el proyecto de fabricación se convoca además a la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), a la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), al Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR) y al Centro de Investigaciones Ópticas (CIOP), ambos del CONICET. Todas instituciones que ya han trabajado en forma conjunta en ocasiones anteriores.

La iniciativa no es ni más ni menos que la materialización de un proyecto nacional integral, donde la Ciencia y Tecnología han tomado un papel protagónico sin precedentes en nuestro país. Como contraste, es inevitable la mención a la llamada "Noche de los Bastones Largos", cuando el gobierno de Onganía, en 1966, produjo la primera gran expulsión de intelectuales y científicos nacionales, hecho que inauguró el tratamiento que tendría en adelante, bajo el modelo neo-liberal, el desarrollo científico. Posteriormente llegarían las reducciones de presupuesto, y la expulsión de investigadores o "fuga de cerebros".

Actualmente, la promoción a la autonomía tecnológica se evidencia desde varios indicadores: sextuplicación del presupuesto para educación (que hoy representa el 6,5% del PBI); creación de nueve universidades públicas; creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva; el crecimiento presupuestario, de personal y de becarios en Conicet, como en el INTA, el INTI, la Conea y el Servicio Meteorológico Nacional. El programa Raíces, que ha permitido la repatriación de más de mil científicos; y la creación de un primer programa de investigación en ciencias sociales con alcance nacional, el Pisac.

En esta misma línea, vemos como el presupuesto universitario pasó de representar el 0,53 por ciento del PBI en 2003, al 1,02 por ciento en 2012 y la cantidad de becas pasó de 2.726 a 47.296 en el mismo lapso. Un crecimiento similar experimentó la inversión en ciencia y tecnología, que representa el 0,65 por ciento del PBI. Además, el presupuesto del Conicet es doce veces superior al de hace diez años, y las becas de posgrado y posdoctorado aumentaron un 384%, crecimiento acompañado por la cantidad de investigadores que creció un 181%.

En la inauguración, la Presidenta Cristina Fernandez de Kirchner destacó: "Otra cosa conmovedora es ver la cantidad de chicos que hay. Cada vez que vengo veo más ingenieros e ingenieras jóvenes, técnicas y técnicos, físicas y físicos, y eso me llena de esperanza". Un cambio trascendental en nuestra historia con un Estado que entiende a la ciencia como una disciplina al servicio de su pueblo.

(*) Historiadora integrante del Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular (GEENaP)


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